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miércoles, 5 de julio de 2023

Reseña honesta: "Estrellas en la tierra" (Taare Zameen Par, 2007)


Ishaan, el protagonista del filme, es un chico soñador (un tanto autista) con bajo rendimiento escolar pero que gusta de los animales. Su dinámica familiar lo lleva a rivalizar con su hermano mayor Yohaan, el cual tiene un rendimiento escolar superior. También tiene problemas para socializar con sus iguales, llevándolo a ser presa de violencia por sus pares. Esta falta de interacción social positiva, hacen que Ishaan sea un niño solitario y deprimido. Estado anímico que se agudiza con el trato rudo que recibe de su padre, de sus maestros y de sus demás compañeros.


En la escuela, por supuesto, Isshan se mete en problemas, demostrando una falta de comprensión lectora grave para su edad (8 años). Castigado, espera de pie en el pasillo, sin que reciba algún tipo de atención especial por parte de los demás profesores, por parte de la psicóloga del plantel (debería de haber una, por supuesto) o por alguna autoridad educativa. Los gringos utilizarían el término neglect (“descuido, abandono”) para describir su caso.


Por supuesto, al no ser tratado correctamente, Isshar abandona la escuela (literal y metafóricamente). Así se lo confiesa a su hermano mayor, su único apoyo emocional en casa. Es evidente que su problemática data de tiempo atrás. (Papá y mamá están ya fastidiados.)


Cuando la directora del colegio se reúne con los padres de Isshar, queda evidenciado que el niño requiere de educación especial, pero sus padres se aferran a la idea de cambiarlo de escuela. Me imagino que una sociedad tan clasista y racista como la india, el hecho de que un niño no pueda seguir sus estudios en una escuela “normal” es sinónimo de escarnio y exclusión.


Hasta este punto del filme, hemos podido apreciar que la vida de Isshar realmente es privilegiada: tiene casa, alimentos, ropa, juguetes, cama... Afuera, en las calles, otros niños no pueden acceder a la escuela porque tienen que trabajar para ganarse el sustento diario. Eso es lo que más fastidia al padre de Isshar: que dándole todas las condiciones materiales, su hijo no pueda salir adelante.


Al final, los padres de Isshar deciden mandarlo a un internado. Pero sólo para volver a fracasar. Adquiere cierta disciplina, es cierto. Pero sus problemas académicos evidencian un problema neurológico que aún nadie detecta. Y, en lugar de detectarlo (para poder diagnosticar a Isshar y medicarlo), la trama de la película da un giro y nos presenta a Ram Shankar Nikumbh, el maestro sustituto, una mezcla de mago, clown y consejero que romantiza la idea del profesor “con vocación”: el docente que “ama” lo que hace y que además de instruir lo hace de manera inspiracional y entretenida.


¿Cuántas veces no hemos visto este tipo de maestros desde que Robin Williams dio vida a John Keating en La sociedad de los poetas muertos (1989)? Incluso rayan ya en cliché. Por supuesto, este nuevo profesor se interesa honestamente en la situación de Isshan y trata de ayudarlo. Obviamente es joven, soltero y con mucho tiempo libre para interesarse en sus alumnos extra-aula. Pocas veces el perfil de estos maestros corresponde a un padre de familia ocupado. Pero, además, Ram Shakar es buena persona: ayuda a los demás, se interesa en su comunidad, en su prójimo. Es el profesor perfecto que anhela construir el sistema capitalista: una mezcla de motivador, coach y guía de vida. Una bonita fantasía.


Desde un inicio, la película me parece demasiado emocional (música de fondo para acentuar las escenas dramáticas, actuaciones un poco exageradas, close-ups a las cosas desde la perspectiva de los personajes, uso de la animación, etc.) Pero, a estas alturas, me parece larga y aburrida. Es como si estuviera viendo una telenovela en maratón: estoy consciente de lo que va a pasar pero finjo sorpresa.

Primero, el profesor Ram Shankar visita la casa de Isshan. Ahí descubrimos que también es psicólogo:


Tras revisar los apuntes de Isshar concluye: lo que él tiene es dislexia y discalculia. Y va más allá: problemas en motricidad gruesa y fina, dificultad para seguir instrucciones, problemas de ubicación y sensorialidad, etc. Con este “ángel”, los padres de Isshar se ahorraron la visita al neurólogo.

Ya viene el final feliz pero, antes, el rescate del héroe: la clase magistral de Ram Shakar que parece una conferencia TED, que raya en propaganda.


Si bien es cierto que cada uno de nosotros tenemos diferentes tipos de conocimientos y habilidades individuales, la educación sigue siendo un proceso de estandarización. El problema de fondo con esta película es que, además de detectar a los alumnos con problemas de aprendizaje, se deben implementar políticas de atención desde los más altos niveles, encabezadas por las autoridades educativas, y no desde la disposición individual de cada docente.


Dejemos de lado que Ram Shankar se proyecta inconscientemente en Isshan. Además de detectar que un alumno tiene dislexia y discalculia, ¿qué se puede hacer para resolver dichos problemas? No todos los docentes contamos con los conocimientos y las habilidades necesarios para atender y remediar estos casos. ¿Entonces? ¿Qué hacer? No es una labor individual sino colectiva y, vuelvo a repetir, debe estar encabezada por las máximas autoridades educativas (que para eso se eligieron).


Termino con una escena que me dio mucha risa. Después del discurso motivador del profesor Ram Shakar, el maestro pide a sus alumnos salir del aula para realizar una práctica junto a un estanque. Recordé cómo en varias de las escuelas privadas que trabajé estaba ABSOLUTAMENTE PROHIBIDO que los alumnos salieran del salón de clase (incluso para ir al baño). En el propio sistema de preparatoria de la UAEMex se nos recomienda que no dejemos que los alumnos anden fuera. Detalles como este son los que hacen que las propuestas de intervención de la película me parezcan utópicas. Si un detalle tan sencillo como este no es posible implementarlo, ¿se imaginan el resto de las propuestas?


Saludos.

sábado, 20 de noviembre de 2021

Adiós al Dr. Alfredo Díaz y Serna u.u

https://www.facebook.com/FaCiCoUAEM/posts/4670075116372621

Amigo de la familia, exprofesor de mis padres, docente universitario y excompañero de trabajo, el Dr. Alfredo Díaz y Serna fue para mí una de las mayores influencias intelectuales que recibí en la FaCiCo.

Polémico, contestatario, evidentemente psicosocial, aprendí de él que, en realidad, todo lo personal es político. Todo. Hasta ir al baño.

Hablar con él era casi como tomar terapia intelectual (no psicológica). Me hizo entender varios aspectos de mi origen filogenético (siendo hijo de dos de sus alumnos destacados). Me brindó su guía y su apoyo moral en los tiempos más difíciles. Me ayudó a encontrar departamento, no una sino dos veces. Me convenció de seguir en la UAEMex, después de que el M. en P.E.E.S. Javier Margarito Serrano García me retiró de la plantilla de profesores. Y me hizo revalorar muchísimo mi habilidad para escribir:

"Si yo tuviera la habilidad que tú tienes, publicaría dos o tres libros por año", me confesó una tarde, sentados sobre una banca afuera del Edificio "G". 

"Libros, ¿de qué?", pregunté cándido.

"Por supuesto de Psicología", respondió parco.

Con el trato personal, conocí su faceta de cronista: uno de los más críticos de la UAEMex. Para él, la Facultad en la que trabajábamos debería llamarse "Facultad de Psicología" y no de "Ciencias de la Conducta".

"Los conductistas son, ante todo, instrumentistas", relataba. "Y como buenos instrumentistas, están al servicio del Capital", se lamentaba. "Esta Facultad nació como un proyecto interno de la Facultad de Humanidades. Pero, por supuesto, actualmente, ha perdido su espíritu humanista".

El paro estudiantil del 2020 le dio completamente la razón.

Cuando publiqué mi Moratoria, el Dr. Alfredo hizo un esfuerzo evidente por leerme. Totalmente ciego, debido a la diabetes, le pidió a sus alumnas que le leyeran mi libro. Y todavía, después, le dictó a un par de ellas el texto de mi presentación (que publiqué en este blog). Sus palabras se convirtieron, más allá del cliché, en verdaderos tesoros. En reflexiones breves, concisas, profundas que señalaban los aspectos interesantes del texto (así como las fortalezas y debilidades de mí mismo).

El Dr. Alfredo deja no sólo textos inéditos sobre Psicología y Psicología Social sino, incluso, textos literarios que por modestia o inseguridad personal nunca vieron la luz. Un gran académico que nunca fue Director ni Profesor en Posgrado. Un talento humano más desperdiciado por los burócratas de la UAEMex. Un amigo.


Saludos.

martes, 31 de agosto de 2021

RETO A LA NORMA

 

https://www.facebook.com/angel.ortuno.902/posts/10158587986298198


Y, de repente,

se puso de moda ponerle una 'e' al final a todos los sustantivos

decirle 'pane' al pan

decirle 'vine' al vino

y funar a todo aquel que no siguiera los dictados preestablecidos por la agenda de género de los gringos

El mundo al revés:

ahora estaba bien mandar a la mierda a la RAE (yo sonreía)

y los lingüistas repetían los lugares comunes referidos en los libros:

'el hablante hace a la lengua'

'la norma está para violarse'

En redes sociales, los usuarios hacían gala de su dominio del Inglés:

'she/her he/him they/them'

y los traductores defendían que 'they/them' pasara como 'ellx/elle' al Español

¡Anarquía total!

mientras las academias de la lengua veían cómo, en pos de una supuesta inclusión, cada quién hacía lo que quería

(el individualismo sobre el colectivismo, ustedes saben)

porque resultó más importante defender cómo hablaba una minoría

que otorgarles derechos y servicios básicos garantizados:

el derecho a una identidad jurídica

el derecho a servicios de salud

el derecho a un trabajo digno

y con el miedo de ser catalogados como 'intolerantes', 'discriminadores' o 'despectivos'

casi nadie refería la enfermedad por su nombre científico: 'disforia de genéro'

y remarcaba que, como parte del tratamiento, se necesita consejería médica y psicológica

(incluso, si es necesario, cirugía)

Y yo pensaba: ¿sabrá más un individuo que cree estar 'bien' cuando se encuentra enfermo? 🤔 


Saludos.

lunes, 8 de marzo de 2021

"Los hombres que odian a las mujeres". Claudia Masin.



Hasta entonces no había conocido a un hombre que odiara a las mujeres.

Sylvia Plath.


A mi padre no le gustaban las mujeres. Las odiaba. Sorprende

ver a cuántos hombres que, como él, las buscan, las persiguen,

las alcanzan, no les gustan realmente las mujeres.

A él, hasta nuestro olor le resultaba tóxico

como el que desprende un carbón

al apagarse, un humo

asfixiante, un veneno, lo decía

a veces, nos trataba

peor que a esclavas. Aunque en un día bueno

nos otorgaba su dispensa, como otorgan su dispensa

los reyes, con un gesto desdeñoso de la mano.

No merecíamos en ese momento

ni siquiera el esfuerzo del insulto, tenía en la cara

su máscara más frecuente, una sonrisa

de burla y de tristeza

por lo inútiles que éramos.

Crecí preguntándome

por qué ató su vida a un objeto

claramente inferior, inventé teorías

para comprenderlo, no quería

devolver odio por odio, injuria por injuria:

era a causa de su madre, sí, eso explicaba todo,

la crueldad de ella, era su infancia, eso

disculpaba su incapacidad para entender

lo diferente, era

su dolor y entonces

no se podía juzgar, no se podía

más que tener miedo por haber nacido

del lado equivocado de las cosas,

el lado en el que todo era desvío

y confusión, lejos, tan lejos

de la claridad de mente de un hombre,

cualquier hombre, de su belleza física,

también lo decía a veces, los hombres

tienen un cuerpo firme, no como esa esponja,

esa ameba que es el cuerpo

de las mujeres. Cuando hoy te amo a vos

estoy haciendo algo que él no entendería

jamás: teniendo el privilegio y el permiso,

el beneplácito del mundo

para elegir lo superior, me quedo

con una mujer como yo, me quedo

en el barro, en el curioso, insignificante reino

de los insectos, pudiendo alzarme al sol,

pudiendo hacer lo que él no hizo: hacer real

su deseo, tangible como una mesa o una piedra.

No estoy vengándome ni hay ningún

mérito en esto, estoy cumpliendo

conmigo y lo que quiero, ya vi,

ya sentí en el propio cuerpo

los efectos de no elegir amar lo que se ama,

no ir hacia ello. La peste

que se desata entonces hace daño

por varias generaciones, se mantiene

como el moho en el tallo de una planta

o la humedad en las paredes, imposible quitarlo

por completo y para siempre. Todavía

hay días en que temo su represalia, en esos días

te abrazo a vos como si fueras a irte de repente,

vos no sabés, no podés saberlo,

que te estoy salvando de él,

que todavía está conmigo, sombra

de mi sombra, oscuridad plena

y tremenda, que estoy

cuidándote de sus palabras, como si pudiera

cuidarme a mí misma de chica, taparme los oídos

y los ojos para no ver más que tu belleza

y la mía cuando estamos juntas, una forma

de la justicia que no hemos buscado,

que nos encontró a nosotras y por eso

no te hablo de él, no te cuento

que está demasiado presente,

mirándome del otro lado de la cerca

de la muerte, no, te hablo más bien de la perra

que teníamos en mi casa de entonces,

castigada hasta el cansancio, el lomo

harto de recibir patadas y sin embargo

insumisa de cachorra y de vieja, cada tanto

mostrándole a mi padre los dientes, no lo atacaba,

ni lo mordía, yo creo

que le hacía saber, a su manera, acerca

de la resistencia que tenemos

las que fuimos alimentadas del desprecio

y lo hemos rechazado con cada fibra

del cuerpo y lo hemos

transformado primero en rabia,

después en un amor

como el que te tengo, inmune

a la enfermedad que en lugar

de contagiarnos nos dio el antídoto,

la fuerza.


Claudia Masin nació en Resistencia, Chaco, Argentina, en 1972. Es escritora y psicoanalista. Coordina talleres de escritura y es autora de libros como La plenitud, Abrigo, El verano, La vista, La siesta y Geología, entre otros. En 2018, publicó La desobediencia, su poesía reunida hasta ese momento.


Saludos.

jueves, 25 de febrero de 2021

Rorikon y Orientalismo: la agenda anglosajona presente en Japón


REFERENCIAS

Giard, Agnes. (2018). Duplicates of Minors sold as "Love Dolls": Disturbance in Sexual Representation. Hybridhttps://www.academia.edu/35967525/Duplicates_of_Minors_sold_as_Love_Dolls_Disturbance_in_Sexual_Representation

Hernández Esquivel, Christian Emmanuel. (2020). El 'rorikon manga' y la criminalización (global) de sus productos. Asiadémicahttps://www.academia.edu/42288854/El_rorikon_manga_y_la_criminalizaci%C3%B3n_global_de_sus_productos

Margolis, Eric. (2021). Anime From the Left – and From the (Far, Far) Right. Unseen Japan. https://unseenjapan.com/anime-politics-left-right/

Sim, Belle. (2021). Sexualisation of young Japanese girls through anime, manga, idol groups. Flip Guide: Japan Travel. https://www.flip-guide.com/blogs/sexualisation-of-young-japanese-girls/


Saludos.

domingo, 8 de marzo de 2020

Iveth Luna Flores: una crack disfrazada de poeta



A Iveth Luna Flores la descubrí por culpa de Ángel Ortuño, el nuevo aliade de la poesía mexicana: compartió un enlace a sus poemas en su muro de FaceBook, y me enganché. Los textos breves (numerados) llenaban el ambiente de un aire a nostalgia cotidiana (un poco rancia) hasta que llegué a la primera revelación confesional:

En la preparatoria batallaba mucho para poner atención a las clases, mientras el profesor explicaba, yo escribía intentos de poemas en mi libreta. El chavo que se sentaba atrás de mí siempre me espiaba. Un día me pidió hacerle el favor de escribir un poema para su novia. Me indigné, dije que no, que cómo, si mis poemas salían de mi inspiración. Me ofreció 30 pesos. Quedamos en que se lo traería al día siguiente.

Reí. Sin duda, la poeta necesitaba el dinero. Seguí leyendo.

Un maestro de la facultad nos dijo que un poeta debe estar alerta a los “hallazgos poéticos”. 24 horas antes de que me avisaran que había ganado una buena cantidad de dinero por haber escrito unos poemas, yo contaba solo con 50 centavos y debía casi un año de renta. Estaba desesperada en el patio de mi apartamento aplastando latas vacías de cerveza para ir a venderlas al señor que compraba aluminio.

Me puse serio. Yo también recolectaba latas de alumnio para venderlas por kilo.

Tiempo después escribí:

Días de tallar
mis calzones en la regadera.
Días de frijoles y tortillas viejas.
Días de disfrazar
la pobreza con bolsas de basura negra.
Vaciar, saltar, aplastar.
14 pesos por el kilo de latas.
10 kilos, amor, y ya teníamos
atún y cerveza en la mesa.

Me deleité. Había leído varias mujeres poetas, y había leído poesía confesional: desde Virgina Wolf, pasando por Anne Sexton, Alejandra Pizarnik y Margo Glantz, hasta Cecilia Juárez. Pero, de entre ellas, nunca había leído a alguien que abordara de esa manera la pobreza: no como una maldición (un caer en desgracia) sino como una condición completamente natural (completamente cotidiana).

En 1997, papá era obrero y hacía turnos dobles en una fábrica de Apodaca para pagar la casa de INFONAVIT en la que vivíamos. Mamá horneaba pays de queso y empanadas de cajeta y piña. Durante las tardes salía a venderlas, las llevaba en una vasija cubierta con una servilleta de tela. Gritaba casa por casa: ¡Compra pay de queso! Señora, ¿no compra pay de queso?

[...]

Pedir fiado era una de las cosas que más me avergonzaba de chiquilla. Me angustiaba ir a la tienda con el cartoncito repleto de números, ya sin espacio para anotar más. Un medio kilo de huevo, un litro de leche Lala, un Kool-Aid y medio kilo de azúcar. Me los anota, por favor, don Pipe. Se los voy a anotar, Lilí, pero dile a tu mamá que sólo le voy a fiar hasta el viernes, tiene que liquidar primero este cartón.

Revisé su ficha autoral y volví a sonreir: "Iveth Luna Flores (Nuevo León, 1988). Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León." De nuevo, el Norte. Pero no el Norte que tratan de vender los medios de comunicación y el Tecnológico de Monterrey, sino ese Norte pobre, más pobre quizás que el Sur o el Centro de México, precisamente porque la pobreza convive cotidianamente con la infinita opulencia:



Desde mi locus interno, sabía perfectamente que ese tipo de pobreza traería otros problemas (y así fue): violencia doméstica, deserción escolar, pandillerismo, embarazo adolescente: la receta perfecta para la marginación social (y para perpetuar asimismo el ciclo de la pobreza).

A diferencia de su amiga Mary (mamá a los 13 años), Iveth logra entrar a Prepa 1, y, por fin, vislumbra un futuro medianamente digno: entrar a la universidad, huir de casa, irse a vivir con su pareja. De esa manera, la poeta lo confiesa:

A los 21 años volví a huir, luego de aceptar que no importaba si lo deseaba con mucha fuerza: papá no iba a amanecer muerto por una congestión alcohólica ni nada ni nadie iba a convencer a mi madre de divorciarse de él.

Me fui triunfante. ¡Ahí se ven, pendejos! El respeto me lo había arrancado con una navaja con la que me cortaba, asfixié al respeto con un cable amarrado al cuello, me bebí al respeto mezclado con una caja de medicamentos que me dejó [tirada] en un manicomio.

La poeta, por fin, entra en la locura, tema central de su primer libro Comunidad terapéutica (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2016), ganador del Premio Nacional de Poesía Joven "Francisco Cervantes Vidal".



A esas alturas, comencé a googlear más sobre su trabajo, pero no fue sino hasta que me topé con el video de arriba cuando me decidí por adquirir su libro:



Lo que encontré entre sus páginas no se compara con nada de lo que hubiera leído de ella en Internet: no sólo la locura sino el dolor: el dolor de saberse mujer, vulnerada, vejada, desprotegida:

Quiero vivirlo todo
todo quiero vivir
menos la verga
atorada en mi garganta
la náusea
la suciedad
de vivirlo todo
menos el secuestro
venderme
en una calle de Chihuahua
o de EUA

[...]

Una chica llamada Gloria desapareció
el año pasado en Nuevo León.
Tiene un tatuaje en la muñeca izquierda
que dice: My life
otro en la derecha: My luck.
Una flor y un diamante para mostrar
que su vida brillaba y florecía.

[...]

Imagino a su papá a mitad de la noche
despertando de una pesadilla
donde su hija es penetrada por un hombre
que le apunta al pecho y dice:
Voy a deformar todos tus tatuajes, hermosa nenita.

Brutalidad feminicida a consecuencia de aquella pobreza, de la marginalidad social, de aquellos arrebatos de locura, donde las mujeres jóvenes son la carne de cañón en una guerra declarada, practicamente, desde su nacimiento:

Mi estúpido tatuaje, piensas,
es haber nacido mujer...
soy un gorrión completamente jodido
soy un puto gorrión pagando por tener alas
.

Al adentrarse en el libro de Iveth Luna, aparecen (de nuevo) las confesiones: pero, esta vez, no de pobreza; sino de las deficiencias en la transmición psicogenética:

Algunas heredamos el color de la noche
en el cabello
la sombra imponente de quien fue
nuestro padre
el llanto al final de la habitación
donde mamá sollozaba
por la ausencia
de su propia madre.

Algunos heredamos el rostro del sueño
un lugar en el contorno de la oreja
izquierda,
el sonido de la risa
cuando estaba alcoholizado el abuelo.

Pero otras
heredamos el deseo
de golpear la cabeza contra la pared
nacimos con una navaja entre los labios
para pronunciar
palabras que desgarran.

Otras, quiero decir, algunas
heredamos un pincel
para pintar la depresión
de nuestra familia.

Cuando quiero decir otras
en realidad quiero decir
yo.

Poco a poco, la escritura de Iveth Flores se vuelve más intimista, y se convierte en la vía para sanar, para nombrar el dolor, para recuperar la rabia de vivir en una sociedad machista que cosifica a las mujeres:

Mi asco fortalece la náusea
de los hombres del norte.

Polvo femenino
que pavimenta las calles
donde crecerán las flores
sin maquillaje.

Distante
dolor disperso
un parto enmedio del tráfico
no significa nada.

Voy a roer tu corazón
y tan pronto como nazca
esa niña
le pondremos senos
y uñas postizas.

Así, la poeta nos presenta imágenes nunca antes vistas: cuchillos manchados con hormonas femeninas, abortos de niños que venían de pie con el pene erecto, tampones usados que obstruyen la tubería... De leerla, me dan ganas de escribir.

"El mundo pertenece a los rabiosos", determina, y es cierto. La rabia de no ser quien nos habían prometido. La rabia de no ser quienes queríamos ser.

Tal como esta crack concluye en otro poema:

En el tráfico de órganos
lo más rentable es la piel.


Saludos.

martes, 22 de enero de 2019

"La crónica sentimental de la sociedad" de Pablo Fernández Christlieb



Un documental que crea un viaje visual y psicológico por los estados que experimenta toda sociedad (incluyendo a la pareja): desde su génesis y desarrollo (pasando por sus crisis), hasta el melancolismo: ese sentimiento compartido de nostálgia y desarraigo que define identidades (tanto individuales como colectivas), y que es motor, de lo opuesto: la creatividad.

Pablo Fernández Christlieb (Ciudad de México, 1954) es Doctor en Ciencias Sociales por el Colegio de Michoacán (México), y Doctor en Psicología Social por la École des Hautes Etudes en Sciences Sociales (París). Es Profesor Titular “C”, Tiempo completo definitivo, en el Departamento de Psicología Social de la Facultad de Psicología Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Y, por alguna razón, no forma parte del claustro de profesores de los Posgrados en Psicología que ofrece la UNAM.

A Fernández Christlieb tuve el agrado de conocerlo personalmente, una tarde de 2009, cuando en busca de referentes teóricos para culminar la redacción de mi Tesis de Maestría de El Colegio de México, me apropié de su concepto "necesidad afectiva". Tiempo después, me enamoré de su Filosofía de las canciones que salen en la radio (2011), el cuál aún no logro conseguir en físico. Lector activo de su blog Psicología Pop, justo ahora, después de haber visto este documental, entiendo por qué, tal como él mismo me lo confesó en nuestra entrevista, Fernández Christlieb imparte los mismos contenidos teóricos en las asignaturas "Psicología social" y "Psicología de lo colectivo" (siendo que, supuestamente, deberían ser diferentes).

Junto con Jesús Martín-Barbero, Fernández Christlieb forma parte de mis psicólogos sociales favoritos. Los invito a leerlo. Porque no sólo de psicoanálisis vive el hombre.


Saludos.

domingo, 3 de junio de 2018

Las mentiras (más evidentes) de Ricardo Anaya



Ricardo Anaya Cortés a.k.a. cAnaya, Canallín, Ricky Riquín Canallín, se ha convertido en uno de los políticos más nefastos que ha dado el sistema político mexicano. "Nefasto", según la RAE, quiere decir "triste, funesto, ominoso", "dicho de una persona: desgraciada o detestable". Así es Ricardo Anaya. Sobre todo, cuando miente.

Pensar distinto no es sinónimo de mentir. Cuando Enrique Peña Nieto inició su campaña presidencial en 2012, se le podía tachar de todo: de mal gobernante, de gastar mucho dinero en publicidad, de no atender las verdaderas necesidades de la gente, pero no de mentir. Por algo, se jactaba de haber firmado sus compromisos bajo Notario Público. (Ya luego supimos que no todos los cumplió, pero esa es otra historia.)



Seis años después, Ricardo Anaya (a pesar de abanderar una campaña basada en el asistencialismo y la inclusión social) no tiene la mínima atención en cuidar sus dichos y sus hechos. Miente descaradamente. No acepta ni rectifica cada una de sus mentiras. Vuelve a mentir, quizá siguiendo el mantra de que "una mentira repetida mil veces, se convierte en verdad". No pide perdón a sus posibles votantes. Y el resto de los ciudadanos, miramos con pasmo (y terror) la manera tan burda en que un político puede mentir sin sentir el mínimo remordimiento. Sin sentir culpa.



Para la Psicología, la ausencia total de remordimiento o culpa es un síntoma de la personalidad psicópata, en la cual, aparecen otros síntomas que describen muy bien al político mexicano: narcicismo, arrogancia, manipulación, y falta de objetivos realistas. Descripciones similares se han hecho de políticos como Baby Bush o Donald Trump, y ustedes han sido testigos de qué tan bien o qué tan mal han gobernado.



Desde mi punto de vista, que un político mienta tanto en el transcurso de su campaña configura una alerta seria sobre la forma en que se conducirá en caso de llegar al poder. En este caso, al llegar a ser Presidente.



Un político que miente de manera tan descarada puede ser un peligro, incluso, para la Paz Mundial. Sólo hay que recordar a Baby Bush mintiendo sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001, y utilizándolos como pretexto para atacar militarmente a Iraq (cuando, ahora sabemos, quienes los planearon y financiaron fueron los gobiernos de Arabia Saudí e Israel a través de la Mossad).



Peña Nieto se hundió, en 2015, al mentir sobre el incremento en los precios del combustible. Lo cual, hasta el día de hoy, es una de sus mentiras que sigue sin reconocer de manera pública. Eso es lo que más enfurece al grueso de la población: que le mientan y que, a pesar de dejar la mentira al descubierto, los políticos no ofrezcan alguna disculpa.



Pero también, hay otro sector minoritario que disfruta ver a los políticos mentir: raza perversa que cae en goce precisamente porque ellos mismos mienten amplia y regularmente en sus propias vidas; enfermos mentales que se identifican con el mentiroso, y por eso, hasta lo admiran. Los mismos mitómanos que negaban que México estuviera en la pobreza cuando, ahora, ofrecen un ingreso universal para todos los ciudadanos.



Las mentiras de Anaya son tan grandes que incluso opinadores de la Derecha neoliberal, como David Páramo, lo han criticado: "[Ricardo Anaya] es un vendedor de tiempos compartidos o de productos milagro. Es gravísimo lo que está ofreciendo. Es la responsablidad económica hecha funcionario."



Por todo ello, todos los ciudadanos debemos de estar alerta sobre cada una de las propuestas de este mequetrefe, y confrotarlas con información confiable, proveniente de verdaderos especialistas. Porque, a diferencia de lo que Anaya presume, sus propuestas ni son originales ni son nuevas. Tal como queda evidente al ver el siguiente video:



Lo curioso es que, después de escuchar y leer los argumentos a favor y en contra de su principal propuesta de campaña, haya muy pocas personas que se dan cuenta de que la Renta Básica Universal es una mentira más de un hombre que está habituado a mentir, por lo que, menos aún, debería tomarse en serio.



Independientemente del resultado final de la elección, Ricardo Anaya ha demostrado que es una persona en la que no se puede confiar, por lo que es poco probable que cumpla cada una de sus promesas. Por salud mental, todos sus posibles votantes deberían tener presente eso, para que no se lleven una desilusión más.


Saludos.

lunes, 15 de mayo de 2017

MoneroHernandez se lanza (fuerte y con todo) contra AMLO



El día de ayer, MoneroHernandez compartió en su página web y en sus redes sociales, el cartón que se muestra aquí arriba. En él, se hace mofa de los principales candidatos a Gobernador por el Estado de México, incluyendo a Delfina Gómez, candidata de MORENA, que es sustituida por la imagen de Andrés Manuel López Obrador.

Hasta ahí, todo bien. Se aplaude la pluralidad política y la objetividad del historietista. Aunque, hay que reconocer que el discurso que desacredita a la Maestra Delfina haciéndola ver como un títere de López Obrador se ha convertido en cliché.

Sin embargo, el día de hoy, a raíz de esta nota, MoneroHernandez se lanzó aún más fuerte contra AMLO, y lo acusó no solamente de haber realizado una alianza política con la ex-líder magisterial del SNTE, Elba Esther Gordillo, sino de operar un fraude electoral para hacer ganar a la Maestra Delfina en EdoMéx.

Aquí la calumnia:



Ante esto, de inmediato, los internautas de izquierda dimos el grito en el cielo:





Yo recordé que, en vísperas de la elección presidencial de 2012, MoneroHernandez ya había publicado un cartón donde golpeteaba a AMLO, creyendo que pronto se convertiría en el nuevo Presidente de México. De hecho, en su propio blog, MoneroHernandez reconoce que ha criticado al peje "por su pragmatismo electoral, por haber hecho alianzas con gente impresentable como Dante Delgado, Juan Sabines, José Guadarrama, Manuel Camacho o Manuel Bartlett. Y hasta haber hecho campaña con algunos de ellos."

Y agrega esta caricatura:



Desde mi perspectiva, como Maestro en Psicología, detrás de todo esto reconozco una patología: el conflicto con el poder (y sus figuras). Cuando los libertarios (de derecha o de izquierda) sienten que algún líder político se empodera, temen de manera infantil que puedan perder sus privilegios (o el status quo que los precede). Por eso, se arrojan con vehemencia contra el líder, llamándolo "dictador", "tirano", "autoritario" o "populista". MoneroHernandez agrega a este vocabulario: "pragmático".

Lo más irónico (y contradictorio) en todo esto es que personas como MoneroHernandez se tratan de rebelar en contra de la autoridad siendo que ellos mismos ya son autoridad en sus propios campos de acción (en este caso, la historieta política).

Por eso mismo, a MoneroHernandez le dejé este comentario en su Face:



Saludos.

jueves, 31 de marzo de 2016

Palabras del Dr. Alfredo Díaz y Serna sobre "Moratoria"





Moratoria: posiciones, yuxtaposiciones, trazos y trizas escriturales
Alfredo Díaz y Serna[1]

En mi contemplación, en ese afán de dirigir mi mirada hacia adentro, navego, escribo, deambulo en el mundo de la sombra, de los significados escondidos. Transito en el lugar de mis pensamientos, acudo al rincón de los recuerdos, y en ese vaivén, en ese mecer, de pronto una invitación inusitada y presurosa para comentar en público del poemario de Christian E. Hernández. Sorpresa, al tiempo complacencia y agrado por participar en el acto religioso de encadenar pensamientos sesudos, extraviados, cínicos, con las puertas y las ventanas abiertas de par en par, para no sólo atisbar, sino contemplar, el arcón de sentimientos y emociones prestas para mitrar sus encajes, nudos y ojales, en el entretejido de pecaminosos contenidos. Presente moralidad, moral laxa, taciturna.

Soy un hombre, sin mujer, insatisfecho. No soy feliz porque el amor es lo último que tengo. Hace mucho que alejé del tejado a las palomas: perdí a mis niñas, las putas ya se casaron, mis amigas se cansaron de acosarme, no encuentro ninfas, y la desesperación por sentir, de nuevo, ese calor, salta a mis venas.

Presto doy lectura al trabajo de Christian. La resulta de la interpretación por mí elaborada se encuentra vehicularizada en el discurso escrito para el público aquí presente. Esta encomienda es una actividad riesgosa. Por momentos, en la lectura, pierdo el hilo. Después, discurro en mi empeño de lectura, dando traspiés a cada rato. Mis convicciones se mueven, se aflojan frente a las que el autor plantea. Me conmueven, me sacan de mi sitio de confort e indolencia.

A lo largo de mi vida, he sido un niño. En mi tiempo libre, he jugado a imitar el mundo adulto. No me arrepiento de haber salvaguardado mi alma. Después de eyacular en el vientre de una chica que contaba trece años, me di cuenta cómo era ser un niño chiquito en realidad. Hasta ahora, el FBI no ha encontrado evidencia suficiente para levantarme cargos: abuso sexual infantil, violación por equiparación, estupro...

Los arrebatos del autor no significan algo para mí por el convencimiento de sus argumentos, pero sí por la fuerza de la pasión puesta en su escritura. Tampoco, lo abyecto de su verso libre, que come sus deseos, añoranzas y, principalmente, las proximidades rememoradas hechas carne, hechas piel, caricia.

Amor: estoy muriendo por ti, de sed por ti, de amor por ti, de hambre y de calor, por la falta del frío circular de tus caderas por mis huesos. Necesito de tus manos y un pie para ponerte a salvo las espaldas. Necesito de tu cuerpo para quemar tus quince años. [...] Son las cinco de la tarde con quince minutos y necesito de ti y tu saliva sobre mí. Llegarás tarde, mi amor, tan sólo llega. No sé si para cuando vengas, aún estaré contigo, espiritualmente esperando por ti. Ayer tuvimos sexo oral y no puedo sacar de mi cabeza la imagen de tu cabello castaño en mi regazo, provocando la salida de mi líquido, la miel turbia, la dulce miel. Sobre las escaleras que llevan a tu casa, doce peldaños que llevan a tu habitación, nos besamos, magreamos, chupeteamos, como sólo los hijos de Caín pueden hacerlo.

El pecado, la culpa, transitan entre los espacios de los párrafos, de las palabras, de las letras. No se esconden. Están presentes desde el papel de fondo de la escritura.
Hay una expectación, luego un espasmo, al enfrentarme a la lectura, a la voz escrita de un autor que escribe para que alguien lo lea, lo escuche. Sorprendido de la extrañeza con que el autor expresa sus cotidianos sentimientos, me presento ante ellos sin estrategia alguna de lectura. Voy directo, sin tapujos, ni nudos borromeos de supuesta crítica. Al tratarse de poesía, dejo guardada mi armadura argumentativa, voy con el pecho abierto para la emoción.
En las palabras, las cosas y las acciones que Christian nos cuenta, entreveo, entre escucho, el sonar de palabras huecas y llenas, con resonancias y ecos que nombran lugares, lúdicos, lúbricos. Límites fronterizos se cruzan, entremeten, se penetran, en un cúmulo de intrincados significantes.

Japón se me abre como un melocotón al gusto: Momoiro Bookmark, ADULAS Tgp, Rorita-picts: se entrometen en mi amor social, intervienen en mi vida de pareja.

Ayer no hice el amor. Ayer me masturbé salvajemente: la cabeza apoyada en la pantalla del ordenador, liberando la tensión a borbotones. Opté por los chiquillos de la red. Después de dar click en Usama Bin Laden’s cruel pornophilia.

El autor nos hace pasar los límites de las fronteras geográficas, éticas, de la bivocalidad, de su plática consigo mismo, y de la heteroglosia de sus divisiones que se van, rebotan, en ese monólogo que parece no escucharse, pero que está allí vociferando.

- Sólo a través de ti, puedo decidir mi vida -dijo el muchacho enamorado, y tras desenvainar la espada corta, abrió de un tajo su vientre, imitando a Yukio Mishima.
Después de aquella tarde frente al televisor, me abracé a la cintura de Valeria y le dije:
- Alguna vez me dieron ganas de hacer lo mismo.

No están fijas las fronteras de su cotidianidad, de cierta pesadumbre que le causan sus propias palabras, que no le molestan más que su precario equilibrio frente a su máscara de soledad que se antepone a sí mismo.

De nuevo en México/ busco a la chica que me hizo feliz antes de salir de viaje/ (no está disponible)/ por eso enfurezco/ corro/ lloro/ termino por aceptar que tiene novio/ y grito con desesperación la letra de alguna canción en japonés/ para que los hablantes hispanos no sepan de mi dolor/ de mi tristeza/
En México no hay karaoke/ por eso enloquezco/ me salgo de clases y bebo tequila/ acompañado de personas a las que termino por llamar amigos...

Esa paradoja remueve mis fronteras: me obliga a dudar de mi pensar, de el tiempo, el espacio y de la función y campo de la palabra. En su abrupta escritura, identifico la liminalidad del estar quieto y del moverse, la añoranza bipartita de lejanía y cercanía, de pecado, placer y delito.
¿Por qué hablo en primera persona? Porque tengo el encargo de interpretar la urdimbre de su texto, que ha sido afectado, que me afecta, que me conmueve y hasta me obliga a mentir, a traicionar al escritor, a la escritura y a mí mismo. Conmovido por la verificación dicha, escrita, ahí me quedo, la reflexión vendrá después.
A este narrador que gesticula y articula, le escucho reclamo, lamentaciones. Escucho desde él, quejidos desde los huesos y del pene que han hecho costumbre, que generan, sostenidos en esperanzas, en anhelos. Pero, advierto, el autor miente o al menos dice algunas palabras por otras, hace juegos de abalorios, juega con el silabario.

La gente dice que amar es volcarse
virar hacia la mar
precipitarse
gaviotas heridas que van hacia el fondo del mar
entre las olas
centellos de plumas salvajes... (de “Kokoro kamikaze”)

Otra vez, la liminidad, la ironía, el juego de las paradojas, de la duplicación de sentidos, de la bivocalidad, y la parodia, abren en mí límites de comprensión, donde me regocijo por lo carnavalesco, por ese empeño constante del autor a derrumbar las convicciones más arraigadas.

En el centro comercial, las personas simulan seguir un patrón establecido: solteras hermosas, solteros radiantes, parejas unidas, familias felices, niños juiciosos e hiperactivos. Compra un producto y adquiere un estilo de vida: no es la televisión, es tu monotonía; no es la computadora, es tu falta de conocimiento; no es el automóvil, es tu falta de independencia; no es el teléfono celular, es tu miedo a la soledad.
He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura”, confesaba Allen Ginsberg en Howl. Las mejores mentes de la mía han sido absorbidas por el sistema burgués.

La fractalidad en su sistema escritural no deja apuntar en su calidoscópica conjunción al vínculo de una unidad universal, no dicha, expresada en el disimulo. Conforme avanzo en la lectura, descubro la coherencia: por ahí, escondido subrepticiamente, se suma algún convencionalismo en el armado de cada tema, el cual le da coherencia-ligazón-congruencia. Incongruencia del discurrir del verso.
No me extraña la autoreferencialidad como atalaya, mezcla de música barroca, hard core, rythm and poetry, alarido de acordes jazzísticos, de vez en vez, armonías suaves, rítmicas. Una híbrida versificación que realiza el autor con displicencia.
Otra de sus cartas bajo la manga es la ironía. La transversalidad de la misma está presente en su escritura. Propuesta por acceder a nuevos lenguajes no creados, emergentes, distantes de sus antecesores y antecedentes literarios.

Han pasado más de once años desde aquellos relámpagos de agosto, y me doy cuenta que, de manera fatal, mis profesores de El Colegio de México erraron: no era la pedofilia lo que defendí a capa y espada, tanto en México como en Japón, sino el derecho a vivir y disfrutar del mundo pop.

De mi parte, en la dificultad de interpretación del poemario de Christian, de inicio me di a la tarea de inquirir, de buscar lo oculto de las intelecciones y emociones expresadas por el autor. Lo dicho o mal dicho en mi interlocución lo hago desde mi intersubjetividad y del efecto causado por el texto literario. En el fondo, permite entrever, en su estructura, dejos de hibridación cultural, acomodados en anárquico ordenamiento. Al fin, la presencia de un decir abigarrado de emociones.


[1]    Doctor en Educación, Especialista en Comunicación Educativa, Licenciado en Psicología, Profesor de Tiempo Completo y Cronista de la Facultad de Ciencias de la Conducta de la Universidad Autónoma del Estado de México. Ha publicado las crónicas Mis cuatro mujeres (UAEMex, 2014), Crónica de los olvidos (UAEMex, 2014), Crónica del movimiento del 68. Derechos humanos (UAEMex, 2015), Palabras, palabras y más palabras. Crónica de la cotidianidad insitu (UAEMex, 2015).

lunes, 1 de junio de 2015

#‎VotoNulo‬ ‪#‎AnulaTuVoto‬ ‪#‎7Jun15MX‬



Tal como compartí en mi FaceBook, detrás del discurso sobre el voto nulo como "protesta" existe cierto pensamiento mágico-infantil que pretende reducir la manifestación del descontento social a la simple anulación de la boleta electoral.

Si bien es cierto que un sector mayoritario de la ciudadanía está harta del sistema de partidos políticos y de las farzas electorales ocurridas en los últimos años (2006 y 2012, principalmente), dichos electores olvidan que, tal como se explica en el video, abstenerse de votar o anular el voto es un acto que solo beneficia a los partidos políticos tradicionales (PRI-PAN-PRD):



Existe también otro sector, conformado por adultos con pensamientos infantiles que creen que, al votar, legitiman el aparato político-partidista. Por eso, prefieren abstenerse, contribuyendo a la perpetuidad de los partidos políticos tradicionales en el poder.



Tal como afirma Hugo Sadh, detrás de todas las campañas políticas en México, se esconde un debate de fondo: el cambio de modelo económico que existe hasta la actualidad en nuestro país.



Tal como hemos documentado, el único político mexicano que ha planteado un cambio en el modelo económico ha sido Andrés Manuel López Obrador.



Muchas personas admiran y anhelan tener en sus países un político como José "Pepe" Mujica, debido a su forma de gobernar, a su austeridad y a sus políticas públicas. Pero, varias de esas personas olvidan que detrás de un gobierno como el de Mujica, hubieron cientos de miles de votos, gran participación ciudadana y casi poca abstención.



¿De qué manera se pretende tener políticos diferentes si no se vota por los candidatos que tienen propuestas políticas diferentes?


Saludos.

viernes, 15 de mayo de 2015

"Moratoria"



Moratoria es el primer libro que me he animado a publicar, después de más de 15 años de escritura, desde aquellos tiempos previos a mi ingreso a la Licenciatura en Letras Latinoamericanas de la UAEMex, cuando era discípulo del Mtro. Eduardo Osorio y asistía a los Talleres del Centro Toluqueño de Escritores.

Sin duda, Moratoria es una verdadera antología: desde los poemínimos que escribí después de los autoatentados en contra de las Torres Gemelas del World Trade Center (2001) hasta el poema que le da título al libro, el cual narra los hechos ocurridos alrededor de la muerte de mi hija, la bebé Karine Sophie, en diciembre de 2009.

Muchos escritores publican libros temáticos en los que ponen a prueba su capacidad para desarrollar ficciones que poco tienen que ver con su esfera personal. Ese estilo de escritura no es lo mío. Tal como lo he anotado, detrás de cada línea que he escrito y publicado está mi vida.

Admiro la capacidad de algunos escritores para crear mundos fantásticos ajenos a su realidad (social o personal). Pero comparto cabalmente la idea de Alejandro Jodorowsky sobre la función del arte: el arte debe de sanar: sanarme, por lo menos, a mí mismo.

Así, Moratoria recoge textos que partieron de (y que hacen referencia a) procesos personales de sanación, de evolución, de maduración emocional e intelectual, de intentos de escapar a la tristeza, a la soledad o a la locura:

"Deconstrucción": sobre la televisión y el terrorismo mediático provocado por los Estados Unidos de América después de los (auto)atentados del 11 de septiembre de 2001. [Un texto que toma los primeros versos de "Finisecular" publicado en La Luna 117.]

"La aprensión de la carne por caer": sobre la pedofilia, la soledad y la pornografía infantil en Internet. [Inédito.]

"Primer amor": sobre el amor infantil, la censura de los adultos, y el consumo de series de animación (estadounidenses, japonesas y europeas) transmitidas por televisión a mediados de la década de 1980. [Inédito.]

"Del Eros al Logos": sobre el amor juvenil, el ejercicio de la sexualidad, la vida en pareja, y el consumo de diferentes productos mediáticos y culturales a inicios de la primera década del 2000. [Una versión corregida y mejorada de "El viaje del Eros al Logos", publicado en La Colmena 43.]

"Tadaima": sobre el "shock cultural" que experimenté, después de realizar mi primer viaje a Japón (en 2002), al regresar a México. [Versión íntegra del texto publicado por la UAEMex en Apertura Universitaria.]

"Sayonara": sobre la nostalgia que me invade al recordar los momentos vividos, en mi infancia, en la Primaria "Adolfo López Mateos" de Metepec. [Texto publicado en La Colmena 71.]

"Yūkake": sobre la nostalgia que me invade al recordar mis últimos días en Japón, especialmente, en Fukui, al final del verano del año 2003. [Inédito.]

"Kokoro kamikaze": sobre el amor pasional y temerario: un corazón que se enamora de una persona, sin medir las consecuencias. [Inédito.]

"Kanai": sobre el final de mi relación con mi primera novia japonesa, a quien hice viajar a México en dos ocasiones (en diciembre de 2002 y en diciembre de 2005). [Inédito.]

"Rewind": sobre la nostalgia al recordar a mis amigos otaku de México. [Publicado en Valor universitario 37.]

"Moratoria": sobre los sucesos alrededor de la muerte de mi hija, la bebé Karine Sophie. [Inédito.]

"Rito de paso": sobre la vida burguesa que se apoderó de las mejores mentes de mi generación. [Publicado en Valor universitario 19.]

"Hija Televisa": sobre la hija (enajenada) que espero nunca tener. [Publicado en Valor universitario 28.]

"Mundo pop": sobre el valor de agradecer a las mujeres por todo lo bueno (y lo malo) que han dejado en mi vida. [Texto rechazado por Perfiles HT (de la UAEMex), publicado en La luna 137.]

Agradezco de todo corazón, a mi editor el Maestro Jorge Manuel Herrera por el trabajo conjunto, emprendido desde finales del año pasado, por el espacio, por el apoyo, y por la confianza para publicar mi primer libro.


Saludos.