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miércoles, 5 de julio de 2023
Reseña honesta: "Estrellas en la tierra" (Taare Zameen Par, 2007)
Ishaan, el protagonista del filme, es un chico soñador (un tanto autista) con bajo rendimiento escolar pero que gusta de los animales. Su dinámica familiar lo lleva a rivalizar con su hermano mayor Yohaan, el cual tiene un rendimiento escolar superior. También tiene problemas para socializar con sus iguales, llevándolo a ser presa de violencia por sus pares. Esta falta de interacción social positiva, hacen que Ishaan sea un niño solitario y deprimido. Estado anímico que se agudiza con el trato rudo que recibe de su padre, de sus maestros y de sus demás compañeros.
En la escuela, por supuesto, Isshan se mete en problemas, demostrando una falta de comprensión lectora grave para su edad (8 años). Castigado, espera de pie en el pasillo, sin que reciba algún tipo de atención especial por parte de los demás profesores, por parte de la psicóloga del plantel (debería de haber una, por supuesto) o por alguna autoridad educativa. Los gringos utilizarían el término neglect (“descuido, abandono”) para describir su caso.
Por supuesto, al no ser tratado correctamente, Isshar abandona la escuela (literal y metafóricamente). Así se lo confiesa a su hermano mayor, su único apoyo emocional en casa. Es evidente que su problemática data de tiempo atrás. (Papá y mamá están ya fastidiados.)
Cuando la directora del colegio se reúne con los padres de Isshar, queda evidenciado que el niño requiere de educación especial, pero sus padres se aferran a la idea de cambiarlo de escuela. Me imagino que una sociedad tan clasista y racista como la india, el hecho de que un niño no pueda seguir sus estudios en una escuela “normal” es sinónimo de escarnio y exclusión.
Hasta este punto del filme, hemos podido apreciar que la vida de Isshar realmente es privilegiada: tiene casa, alimentos, ropa, juguetes, cama... Afuera, en las calles, otros niños no pueden acceder a la escuela porque tienen que trabajar para ganarse el sustento diario. Eso es lo que más fastidia al padre de Isshar: que dándole todas las condiciones materiales, su hijo no pueda salir adelante.
Al final, los padres de Isshar deciden mandarlo a un internado. Pero sólo para volver a fracasar. Adquiere cierta disciplina, es cierto. Pero sus problemas académicos evidencian un problema neurológico que aún nadie detecta. Y, en lugar de detectarlo (para poder diagnosticar a Isshar y medicarlo), la trama de la película da un giro y nos presenta a Ram Shankar Nikumbh, el maestro sustituto, una mezcla de mago, clown y consejero que romantiza la idea del profesor “con vocación”: el docente que “ama” lo que hace y que además de instruir lo hace de manera inspiracional y entretenida.
¿Cuántas veces no hemos visto este tipo de maestros desde que Robin Williams dio vida a John Keating en La sociedad de los poetas muertos (1989)? Incluso rayan ya en cliché. Por supuesto, este nuevo profesor se interesa honestamente en la situación de Isshan y trata de ayudarlo. Obviamente es joven, soltero y con mucho tiempo libre para interesarse en sus alumnos extra-aula. Pocas veces el perfil de estos maestros corresponde a un padre de familia ocupado. Pero, además, Ram Shakar es buena persona: ayuda a los demás, se interesa en su comunidad, en su prójimo. Es el profesor perfecto que anhela construir el sistema capitalista: una mezcla de motivador, coach y guía de vida. Una bonita fantasía.
Desde un inicio, la película me parece demasiado emocional (música de fondo para acentuar las escenas dramáticas, actuaciones un poco exageradas, close-ups a las cosas desde la perspectiva de los personajes, uso de la animación, etc.) Pero, a estas alturas, me parece larga y aburrida. Es como si estuviera viendo una telenovela en maratón: estoy consciente de lo que va a pasar pero finjo sorpresa.
Primero, el profesor Ram Shankar visita la casa de Isshan. Ahí descubrimos que también es psicólogo:
Tras revisar los apuntes de Isshar concluye: lo que él tiene es dislexia y discalculia. Y va más allá: problemas en motricidad gruesa y fina, dificultad para seguir instrucciones, problemas de ubicación y sensorialidad, etc. Con este “ángel”, los padres de Isshar se ahorraron la visita al neurólogo.
Ya viene el final feliz pero, antes, el rescate del héroe: la clase magistral de Ram Shakar que parece una conferencia TED, que raya en propaganda.
Si bien es cierto que cada uno de nosotros tenemos diferentes tipos de conocimientos y habilidades individuales, la educación sigue siendo un proceso de estandarización. El problema de fondo con esta película es que, además de detectar a los alumnos con problemas de aprendizaje, se deben implementar políticas de atención desde los más altos niveles, encabezadas por las autoridades educativas, y no desde la disposición individual de cada docente.
Dejemos de lado que Ram Shankar se proyecta inconscientemente en Isshan. Además de detectar que un alumno tiene dislexia y discalculia, ¿qué se puede hacer para resolver dichos problemas? No todos los docentes contamos con los conocimientos y las habilidades necesarios para atender y remediar estos casos. ¿Entonces? ¿Qué hacer? No es una labor individual sino colectiva y, vuelvo a repetir, debe estar encabezada por las máximas autoridades educativas (que para eso se eligieron).
Termino con una escena que me dio mucha risa. Después del discurso motivador del profesor Ram Shakar, el maestro pide a sus alumnos salir del aula para realizar una práctica junto a un estanque. Recordé cómo en varias de las escuelas privadas que trabajé estaba ABSOLUTAMENTE PROHIBIDO que los alumnos salieran del salón de clase (incluso para ir al baño). En el propio sistema de preparatoria de la UAEMex se nos recomienda que no dejemos que los alumnos anden fuera. Detalles como este son los que hacen que las propuestas de intervención de la película me parezcan utópicas. Si un detalle tan sencillo como este no es posible implementarlo, ¿se imaginan el resto de las propuestas?
Saludos.
miércoles, 24 de diciembre de 2014
UAEMex: Psicólogos sin terapia pero con "orientación"

En enero de 2012, cuando decidí escribir y publicar mi artículo titulado "Psicólogos sin terapia", en el ya difunto Boletín "Trabajo y Compromiso", lo hice con la convicción de que tener estudiantes universitarios, aspirantes a Licenciados en Psicología, con más problemas personales/emocionales que yo mismo no era sano.
Lamentablemente, las autoridades de la Facultad de Ciencias de la Conducta, en aquel tiempo, hicieron caso omiso a mi denuncia. Peor aún, como "castigo", me separaron del Consejo editorial del Boletín, y de mis clases.
Tal como lo denuncié en su momento, las dos autoridades involucradas en mi sanción fueron el M. en P.E.E.S. Javier Margarito Serrano García, ex-Director de la Fa.Ci.Co, y el M. en C.S. Juan Carlos Fabela Arriaga, ex-Subdirector Académico y actual Director del CESPI: Centro de Estudios y Servicios Psicológicos Integrales.
Haber dejado a cargo del CESPI a una persona que sabía muy bien que los alumnos de la Licenciatura en Psicología no estaban siendo atendidos por el CESPI me parecía un caso flagrante de encubrimiento. Y así era, hasta recién unos días, cuando recibí el correo electrónico que muestro más arriba.
Ahora, la Facultad de Ciencias de la Conducta establecerá, a partir de enero de 2015, un "Programa de Orientación Psicológica" a cargo del Dr. Pablo Picardi Marassa, que tal como él mismo reconoce en su misiva, "no es un proceso psicoterapeútico" sino "un programa de apoyo y contención emocional" [sic.]
Adjunto al correo que recibí, se envían las imágenes de un diptico que informa sobre cómo debe de realizarse la canalización de los alumnos/tutorados al programa:



Dejo esto como prueba de que, hasta el día de hoy, los estudiantes de la FaCiCo no contaban ni siquiera con un servicio de orientación psicológica, como el que se ofrecerá, por primera vez, en la administración del Dr. Manuel Gutiérrez Romero.
Saludos.
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jueves, 2 de octubre de 2014
Dos conferencias de Psicoanálisis en la Fa.Ci.Co.

Tal como publiqué en mi FaceBook, hace unos días, inicié la lectura de Metagenealogía de Alejandro Jodorowsky. Luego de comprender que Jodo estudió algo de psicoanálisis en su juventud, y que conoció personalmente a Erich Fromm cuando estuvo residiendo en México, entendí mejor por qué su obra está permeada de categorías, conceptos, perspectivas y hallazgos provenientes de la ciencia analítica.
Además, la visión que Jodorowsky plantea de la terapia, y la correspondiente sanación que se espera de ella, me cautivó:
Para que sane, es necesario que el paciente sea lo que en verdad es y se libere de la identidad adquirida: lo que los otros han querido que sea. Toda enfermedad proviene de una orden que hemos recibido en la infancia obligándonos a realizar lo que no queremos y una prohibición que nos obliga a no ser lo que en realidad somos.
La "enfermedad" como causa de la neurosis infantil que no ha podido resolverse, al fin de cuentas.
Sin embargo, la propuesta jodorowskiana va más allá del inidviduo y el devenir-resolución de su "novela familiar", y comprende el análisis del árbol genealógico del paciente (a quién Jodo llama "consultante") a través de las historias y las vinculaciones de padres, abuelos, tíos abuelos y bisabuelos, tanto de la familia materna como de la paterna.
El día de hoy, las ideas de Jodorowsky volvieron a mi mente cuendo escuché al Dr. Luciano Lutereau disertar sobre el papel del psicoanálisis en nuestros días:
Antes de su muerte, Lacan afirmó que, probablemente, en un futuro, el psicoanalisis desaparecería. Por supuesto, se equivocó. Al contrario, la aplicación de las herramientas provenientes del psicoanálisis comenzaron a utilizarse en diversos campos de acción como la sociología, la psicología de masas o la política.
[...]
El problema actual es que, en las universidades, se estudia a Freud y a su discurso, no a su dispositivo analítico. Eso conlleva un problema de orden ético porque se utilizan las categorías provenientes del psicoanálisis de manera indiscriminada, incluso, con una visión contraria a la propuesta de Freud, como cuando se mezcla la teoría analítica y la diagnosis del DSM.
Solté una carcajada. Sonreí. ¡Cuántas veces había sido reprendido, siendo profesor de la Fa.Ci.Co., por desechar el famoso Manual Diagnóstico y Estadístico de los Transtornos Mentales y pedir a mis alumnos que escucharan con atención a sus futuros pacientes! Me sentí felíz. Por fin, tenía algo de justicia divina.
Luciano revisó con la mirada el auditorio. Notó que un porcentaje amplio de los ahí presentes discrepaba de su último comentario, así que explicó un poco más su negativa a utilizar el bademecum de los psiquiatras y los psicólogos sin teoría:
A mí me parece sumamente atrevido que en la nueva versión del DSM-V, se incluya la rebeldía como una categoría diagnóstica. Díganme ustedes, ¿qué niño o qué adolescente no es rebelde?
Se escuchó un rumor disperso en el auditorio. Algunos asistentes se acomodaron firmemente en sus asientos como esperando una nueva embestida:
Además, los psiquiatras están enfermos... ¡de verdad! Trabajo con un psiquiatra que siempre me canaliza a consulta los casos "más extremos", según su perspectiva... ya saben: niños autistas (que resultan no ser autistas), niños con "trastorno por déficit de atención" (que no tienen mayor cosa), niños que matan animales (¿qué niño no ha matado alguna vez un animal?), niños que serán futuros criminales, casi asesinos seriales... y yo los recibo con gusto, y tras unas cuantas sesiones, se nota que evolucionan favorablemente, y que, a diferencia de lo que opinaba mi compañero, no eran casos "tan graves"...
Sonrio. Mi sonrisa abarca toda mi cara. Nunca me he sentido tan felíz en el auditorio de la Fa.Ci.Co. Desde su perspectiva, Luciano se da cuenta de que existe cierta inconformidad en los rostros de los asistentes, y suelta:
Lo que quiero decir es que el psicoanalisis es, sobre todo, un posicionamiento ético. Y todo aquel psicoanalista (que se atreva a llamarse "psicoanalista") debe abocarse, primero, a escuchar atentamente a su paciente, a revisar su condición, su malestar..., antes de llegar a un diagnóstico prefabricado. Gracias.
De esa manera, termina. La siguiente en tomar el micrófono es la Dra. Liora Stavchansky quien diserta sobre la tarea del analista, su relación con el paciente, y su relación con el discurso del paciente:
El psicoanalista ya no está alli en sesión, en consulta. El psicoanalista está vivido en la experiencia, tanto del paciente como de sí mismo. Al apegarse a un discurso, y visualizarse, el sujeto vivido ya ha desaparecido.
[...]
Ningun psicoanalista se autoriza ni por un título, ni por una trayectoria, ni por una comunidad académica o analítica, sino por su trabajo con los pacientes.
[...]
Lo más importante en psicoterapia son los cortes que realiza el analista en el discurso del paciente (como si fueran los cortes hechos sobre una banda de Moebius). Pero, sobre todo, lo que hace el paciente entre una sesión y otra (si lloró, dejó su casa, pidió el divorcio, se intoxicó, etcétera), así halla pasado mucho tiempo (semanas, meses) entre ellas.
Me pongo serio. Recuerdo mi propio proceso analítico, y recuerdo: lo que hice entre cada una de las sesiones fue escribir, y eso es lo que he seguido haciendo.
Las conferencias terminan. Me dirijo a Luciano y estrecho su mano. Lo noto bastante delgado, aunque todavía con cabello negro abundante. Saludo, también, a Liora. Le pido dedicarme su libro. Acepta.

No me alcanza el dinero para comprar un libro de Luciano. Ahora, tras investigar un poco más sobre él, descubro que también ha escrito ficción, y que tiene dos novelas: Los santos varones (2011) y Perezosa y tonta (2012). Quiero leerlas.
Parafraseando el título del libro de Liora, los bordes de mi mundo vuelven a resignificarse. Nunca creí que se pudieran dar cambios tan positivos en la Fa.Ci.Co. Se nota la mano (y el cerebro) del Dr. Manuel Gutiérrez Romero. Ojalá halla más eventos académicos como estos.
Saludos.
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martes, 10 de enero de 2012
@ Boletín "Trabajo y Compromiso" Año 1 No. 3

http://issuu.com/christianhernandez2/docs/boletin_octubre_diciembre
Update. Febrero de 2012. A raíz de la publicación de este artículo, el Director de la Facultad de Ciencias de la Conducta, M. en P.E.E.S. Javier Margarito Serrano García, me removió de mi cargo como Coordinador editorial del Boletín, y además, canceló el Taller de cultura e idioma japonés que había impartido durante todo un año en la Fa.Ci.Co.
Esta situación ya fue denunciada a las autoridades universitarias, pero debido a que ellos no tienen competencia para atender "asuntos laborales", no pudieron hacer nada para solucionar mi problemática.
Saludos.
Esta situación ya fue denunciada a las autoridades universitarias, pero debido a que ellos no tienen competencia para atender "asuntos laborales", no pudieron hacer nada para solucionar mi problemática.
Saludos.
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viernes, 4 de septiembre de 2009
El abuso sexual infantil es causa de anorexia y de bulimia O.O

En el periodo inter-semestral pasado volví a impartir el curso "Comunicación" en la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex. De nuevo, un grupo muy nutrido y diverso de alumnos. Y de nuevo, interesantísimos ensayos finales sobre el tema de la comunicación mediática y su influencia sobre las realidades humanas.
Uno de los temas recurrentes que abordan mis alumnas en estos ensayos finales es el de la configuración de representaciones de género a través de los mass media, en especial, la estandarización de las imágenes corporales, los gustos estéticos y los conceptos de belleza.
En esta ocasión, mis alumnas no sólo abordaron las representaciones de género que asocian la delgadez con la feminidad o la belleza, como el año pasado, sino también, las representaciones de género basadas en el mito de "la princesa": la mujer sumisa que espera con ansias el encuentro con su "príncipe azul".
Uno de estos trabajos analizaba desde un punto de vista semiótico las diferentes "princesas" de Disney, ahondando en sus mitos fundadores, la leyenda literaria que las sustenta, las características físicas y corporales de todas ellas, y la relación con sus respectivos "príncipes azules".
Una de las gratas sorpresas que arrojó dicho trabajo fue exponer de manera clara, gracias a los datos contenidos en la Wikipedia, la diferencia tremenda de edad entre "princesas" y "príncipes" de Disney, en donde, en todos los casos, el varón es mayor.
Las ideas de este trabajo rondaron en mi cabeza durante todo este tiempo, hasta un par de días atrás, cuando me pregunté si no habría una correlación entre la actitud infantil que asumen las mujeres anoréxicas y bulímicas al considerarse a sí mismas como "princesas" y el abuso sexual infantil que causa desajustes emocionales de este tipo.
Una rápida búsqueda en Google arrojó la confirmación de carácter científico que buscaba (la selección del texto y las negritas son mias):
La relación entre el SAASI (Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual infantil) y las patologías alimentarias.
Analía Lozada.
Doctora en Psicología.
El objetivo del presente trabajo busca realizar una divulgación en el área de la relación entre el Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil y las patologías alimentarias. Posibilitando desarrollos de líneas de acción tendientes a la prevención, detección precoz y abordaje temprano.Aquellos sujetos que han atravesado las diferentes etapas del Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil y se han fijado en el estadio de la retractación desarrollan a posteriori patologías alimentarias tales como anorexia y bulimia, correspondiendo al tercio de los consultantes en la demanda actual de asistencia por padecimiento de patologías alimentarias.El Abuso Sexual Infantil (ASI) es una modalidad de maltrato por acción sobre un menor, siendo un problema frecuente en diferentes culturas y sociedades.Se define al Abuso Sexual Infantil como cualquier clase de contacto sexual con una persona menor de 18 años por parte de un adulto desde una posición de poder o autoridad sobre ella. Corresponde a la utilización de un niño, niña o adolescente, en una actividad de carácter sexual sin el consentimiento de la víctima, ya sea por el uso de la fuerza, amenazas, engaños o sencillamente por no comprender plenamente el acto al cual ha sido sometido debido a su inmadurez psicofísica o nivel de comprensión. El ASI no es sinónimo de violación, la cual es un acto de acceso carnal dado a través de la fuerza e intimidación de la victima. En el Abuso Sexual Infantil raramente se utiliza la fuerza física para lograr el contacto con el niño, que a su vez no ocurre en forma aislada o accidental.[...]Este abuso muchas veces no sale a la luz, debido al sometimiento del niño y a que no deja lesiones, o a que cuando acude al médico éstas han curado, o a que son de difícil diagnóstico.[...]La victima del abuso sexual siente una perdida del propio cuerpo. Algo similar a lo que le acontece en su vivencia de la patología alimentaria. No tolera ese cuerpo. Lo ve gordo. Le molesta. La dismorfofobia irrumpe con total voracidad.
Hablamos y comemos por el mismo agujero: la boca. Esa boca que ya habló, no fue oída y debió callarse, y marco la instalación del SAASI. Expresa sus deseos de tenerla cerrada: no comer, no contar. O abarrotarla de comida, después expulsarla y decir, pero también retractarse es decir no decir nada. Palabras y comida como dos versiones de nutrientes. La presencia de SAASI indica la presencia de Daño Psíquico.Las victimas de ASI instaladas en el SAASI y luego padecientes de patología alimentaria se vuelven frágiles, dependientes y sujetas a deseos de otro. Pierden iniciativas personales. Viven, o mejor dicho sobreviven. Son privadas de su capacidad de discernir, y por ende también de disentir. En mensajes como "esto lo hago por tu propio bien", "todos los padres hacen esto con sus hijos", "vos me provocaste".La vergüenza vivenciada después del ASI pareciera ser ahora la que refieren a su cuerpo, criticándolo, despreciándolo con un fuerte deseo de desaparecer, de prescindir de el.Los fuertes sentimientos de incongruencia padecidos en el ASI, se manifiestan ahora en torno a la comida y a su cuerpo. Los impedimentos anteriores para discernir con claridad y comprender lo que estaba viviendo, emergen ahora donde no puede discernir, decodificar, comprender a este cuerpo, y las necesidades de este.Las patologías alimentarias pueden ocultar un SAASI, un ASI no olvidado, pero si tapado por la vergüenza y la culpa, sin animarse a volver a hablar. En la presencia de la patología alimentaria hay un ayer que se hace hoy. Había una niña impotente que se consideraba culpable. Ahora, allí hay culpa por lo que se come, por lo que se engorda, por lo que no se adelgaza, o aquello que no logra sacarse. Kilos? Abusos? de su cuerpo. Vuelve todo el pasado, desplazado. Rechazo y asco hacia el propio cuerpo en el ASI, que ahora vuelven hacia el propio cuerpo, justificando ese odio al propio cuerpo en la comida. La dismorfofobia refiere a otra deformación, la identificación con el abusador. Hallamos como terapeutas un pasado presentificado. Lo que está en juego es la desaparición. En la anorexia logra un cuerpo no deseado: cadavérico. También en la bulimia y en los trastornos por atracón: deformo el cuerpo.En los pasos de un ciclo vital hacia otro, en especial en la adolescencia incluyendo allí al despertar sexual, se evidencian los primeros síntomas de la patología alimentaria. Parece que no se aceptaran los cambios corporales, no se toleran formas y signos de femineidad.[...]Los trastornos de la alimentación representan una especie de escudo. Un intento fallido de protección contra el ASI. Hay un cuerpo escudo adelgazado o engordado, es una frontera contra esas violaciones a la intimidad. Hablan de la Patología Alimentaria, hablan con su cuerpo. Antes hablaron del ASI y nadie les creyó, nadie los escuchó. El ASI se reactualiza en cuerpo y comida. Todo parece repetirse, la cotidianeidad del ASI y lo cotidiano donde debería incluirse la comida. El ocultamiento del ASI, el secreto en el ASI y más aún el SAASI y el ocultamiento de la comida, comer a escondidas, ocultar el cuerpo. Se actualizan las agresiones, ahora con vómitos autoprovocados, ayunos, cortes, golpes y pellizcos. "Vomité hasta quedar vacía, pero hay algo que quedaba, no sabia qué era", "la panza siempre me molestó … no quería parecer embarazada ( 11 años)", "yo pensaba que si dejaba de comer no me iba a pasar nada, empecé comiendo nada, es que yo quería no sentir nada".Hemos escuchado una relación mas directa aún ¿Qué desplazamiento hacia el cuerpo-comida podemos pensar cuando el cuerpo-comida ocupa la escena del ASI? "Mis abuelos, los dos, el padre de mi mamá y el padre de mi papa, los dos abusaban de mí… Mi abuelo era panadero. Mientras me enseñaba a amasar abusaba de mi…Y la nutricionista quiere que yo coma pan …." "Era un amigo de la familia, venía a casa todas las semanas y cuando estábamos sentados en la mesa mi mamá, mi papá, mi hermano, el amigo de mi papá y yo él me tocaba por debajo de la mesa mientras que comíamos ¿Nadie veía nada?..." "Mi tío abusaba de mi en la mesada o en la mesa de la cocina, con la comida en la mesa" "Mi mama me llevaba a la casa de su amiga. El padre de la amiga de mi mama fabricaba pochochos. Este hombre, sus nietos y yo íbamos al sótano donde hacia los pochochos. Ahí nos tocaba. Volvíamos sin los pochochos y mi mamá no se daba cuenta de nada. Yo no quería volver a esa casa… Lo que me pasa a mí es que no puedo parar de comer dulces, cualquier cosa dulce, lo salado no es problema nunca tuve atracones con lo salado".[...]La paciente víctima de abuso sexual padece de rechazo por cuerpo, culpa, sentimientos de asco, vergüenza. Signos que luego pone sobre la patología alimentaria: rechazo por su cuerpo, culpa por la ingesta, sentimientos de asco y vergüenza corporal. Aislamiento y depresión prolongan la develación del ASI hasta el inicio del tratamiento.
En el tratamiento deben lograr adueñarse de su vida: ni el abusador ni la obsesión por los kilos y la comida. Se debe obtener un empoderamiento del propio cuerpo, uno que nunca debió perderse. Es una búsqueda de adueñarse de su propia vida, de vivir plenamente.
De esta manera, la Doctora Analía Lozada senta un precedente científico para comenzar a tratar a las adolecentes que padecen anorexia o bulimia y que no quieren aceptar el hecho de que los tocamientos impropios, los juegos eróticos y las caricias lascivas que recibían por parte de los adultos que las rodeaban cuando eran niñas impactaron profundamente tanto en su personalidad como en su auto-imagen, y de allí, la ansiedad y sus problemas alimenticios.
Saludos.
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