martes, 27 de octubre de 2026

El triunfo de Lula vs. el Progresismo 'woke'



Interesantísima reflexión, a partir del minuto 22:10, del politólogo Yesmil Pérez, invitado del Dr. Alfredo Jalife Rahme a su "Radar geopolítico":

[El triunfo de Lula] le da cierto óxigeno a la Izquierda latinoamericana. La aleja —creo yo, me atrevo a decirlo— del Progresismo "woke" que tanto daño le hizo a América Latina. Porque Lula finalmente comprendió algo que [nosotros dijimos en este espacio]: Lula debe radicalizarse, y no hacer lo que siempre hace la Izquierda, en segundas vueltas, en América Latina... que es moderarse y salir a buscar los centros, volverse más "light", y empezar a coquetear con otros sectores... La población en América Latina está ávida de soluciones reales y no de fachadas de género que es lo que el Progresismo "woke" terminó imponiéndole y capturando a esa Izquierda...

Ya lo he dicho varias veces en mis redes sociales: el progresismo "woke" es lo peor que le pudo haber pasado a la Izquierda latinoamericana:




Disculparán lo escueto de mis comunicaciones pero son reflexiones que hago al estar, en este caso, en Twitter. No soy un anti-propagandista-"woke" de tiempo completo. (Se aceptan financiamientos y patrocinios.) 😉


Lo que es un hecho es que, tal como explica magistralmente en su libro la filósofa estadounidense Susan Neiman, el Progresismo "woke" no es Izquierda en el sentido marxista del término por tres aspectos centrales:

1. Porque alienta el tribalismo, y no una posición universal a favor de la lucha por los derechos sociales.

2. Porque prefiere el poder a la justicia, fustigando linchamientos sociales como las famosas "funas".

3. Porque no cree en una posibilidad real de progreso, en términos marxistas, es decir, como el resultado dinámico de la lucha de clases que busca liberar las capacidades humanas de las cadenas de la explotación sistémica.



Así, tal como explica la filósofa Roxana Kreimer, el Progresismo "woke" a menudo olvida la lucha por la justicia social, inclusive, la justicia histórica; y se decanta por una especie de identitarismo tribal en la que el empoderamiento de sus agremiados resulta lo más importante (sobre el rescate de los desposeídos).

Así, existe una necesidad imperiosa de la Izquierda Internacional de romper con el Progresismo "woke", retomar la defensa de los Derechos Universales del ser humano y luchar por su defensa, sobre todo, el acceso gratuto a la educación, los servicios de salud y la vivienda.

Ojalá el triunfo de Lula sea el comienzo de la renovación de la Izquierda latinoamericana. ✌️


Saludos.

lunes, 19 de octubre de 2026

París, en llamas 🔥🔥🔥



Este fin de semana, gracias a las redes sociales, nos enteramos de las manifestaciones de estudiantes y otros ciudadanos en París en contra del gobierno de Emmanuel Macron.

Apasionado de las revueltas juveniles, no quise dejar pasar la oportunidad de compartir en este espacio, algunos de los testimonios que más me impactaron (más allá de la iconicidad que significó la presencia virtual del manifestante con la botarga de La Pantera Rosa).


Este clip me parece significativo por tres razones: 1) el que lo graba está molesto por las protestas (no es un propagandista de las mismas); 2) la chica japonesa expresa sorpresa, miedo e inseguridad cada vez que su rostro aparece en pantalla, lo que indica el verdadero momento anímico de la situación (no hay manipulación emocional intencional sobre el espectador); y 3) al caminar por varias cuadras, desde dentro de la protesta, se aprecia mejor el verdadero tamaño de ella: no son sólo un par de cuadras, es casi un sector completo del centro de la ciudad.


Una pareja cenando en París mientras afuera siguen los incendios provocados por los manifestantes. ¿Resignación? ¿Indiferencia? ¿Apatía? Parece que esta escena convoca a las posiciones más extremas: los que piensan que las protestas no tienen nigún sentido —y simpatizan con la reacción pasiva de los comensales—, y los que piensan que este tipo de personas —por más burguesas que ellas sean— también se verán afectadas por las políticas del gobierno —y deberían movilizarse—. Una escena: dos interpretaciones. La realidad escapa a nuestro juicio crítico. Tan sólo es.


Y hablando de burgueses, Macron: otro payaso otanista a servicio de los Rothschild y de la banca zionista. Igual que Zelensky, en Ukrania. Igual que Milei, en Argentina. Igual que Trump.

Mientras el país que supuestamente dice gobernar se moviliza, y mientras la ciudad que supuestamente reside se encuentra en llamas, él y su esposa disfrutan de un concierto de Celine Dion.

Por menos, pasaron por la guillotina a Luis XVI y su esposa.



Políticamente, Macron es un cadáver andante. Pero como todos los cadáveres devenidos en zombies tratará de llevarse a la mayor cantidad de personas consigo. No va a renunciar. No va a dimitir. Pero está en duda si su partido podrá salir avante en la próximas elecciones. Su contraparte, el tibio Jean-Luc Mélenchon, se aferra a que el cambio político en el país se de a través de la vía electoral y parlamentaria.



¿Será Mélenchon el camino para realizar un cambio político real en Francia?


Saludos.