lunes, 19 de octubre de 2026

París, en llamas 🔥🔥🔥



Este fin de semana, gracias a las redes sociales, nos enteramos de las manifestaciones de estudiantes y otros ciudadanos en París en contra del gobierno de Emmanuel Macron.

Apasionado de las revueltas juveniles, no quise dejar pasar la oportunidad de compartir en este espacio, algunos de los testimonios que más me impactaron (más allá de la iconicidad que significó la presencia virtual del manifestante con la botarga de La Pantera Rosa).


Este clip me parece significativo por tres razones: 1) el que lo graba está molesto por las protestas (no es un propagandista de las mismas); 2) la chica japonesa expresa sorpresa, miedo e inseguridad cada vez que su rostro aparece en pantalla, lo que indica el verdadero momento anímico de la situación (no hay manipulación emocional intencional sobre el espectador); y 3) al caminar por varias cuadras, desde dentro de la protesta, se aprecia mejor el verdadero tamaño de ella: no son sólo un par de cuadras, es casi un sector completo del centro de la ciudad.


Una pareja cenando en París mientras afuera siguen los incendios provocados por los manifestantes. ¿Resignación? ¿Indiferencia? ¿Apatía? Parece que esta escena convoca a las posiciones más extremas: los que piensan que las protestas no tienen nigún sentido —y simpatizan con la reacción pasiva de los comensales—, y los que piensan que este tipo de personas —por más burguesas que ellas sean— también se verán afectadas por las políticas del gobierno —y deberían movilizarse—. Una escena: dos interpretaciones. La realidad escapa a nuestro juicio crítico. Tan sólo es.


Y hablando de burgueses, Macron: otro payaso otanista a servicio de los Rothschild y de la banca zionista. Igual que Zelensky, en Ukrania. Igual que Milei, en Argentina. Igual que Trump.

Mientras el país que supuestamente dice gobernar se moviliza, y mientras la ciudad que supuestamente reside se encuentra en llamas, él y su esposa disfrutan de un concierto de Celine Dion.

Por menos, pasaron por la guillotina a Luis XVI y su esposa.



Políticamente, Macron es un cadáver andante. Pero como todos los cadáveres devenidos en zombies tratará de llevarse a la mayor cantidad de personas consigo. No va a renunciar. No va a dimitir. Pero está en duda si su partido podrá salir avante en la próximas elecciones. Su contraparte, el tibio Jean-Luc Mélenchon, se aferra a que el cambio político en el país se de a través de la vía electoral y parlamentaria.



¿Será Mélenchon el camino para realizar un cambio político real en Francia?


Saludos.