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martes, 25 de junio de 2019

La llegada de la burguesía a Toluca en "Clima templado" (1983) de Alejandro Ariceaga



Martín ya había comprobado que la ciudad empezaba a ser de otra manera. No sólo habían aumentado los edificios de tres y hasta cuatro pisos; la cara estaba cambiando, el aire; también la gente, la que nació ahí y la que había llegado a radicar, siendo de fuera, reflejaban otras formas de ser. [...] estaba llegando otra gente, con otros apodos, otros nombres y otros apellidos que se habrían de acomodar en el extremo que les correspondía, según ese desplazamiento del capital extendiéndose para crear otros hábitos y otras necesidades. Se hablaba de instalar otras industrias, laboratorios, fábricas, talleres, unidades con capacidad para emplear a mucha gente, factorías de capital mixto, de las cuales podrían ser accionistas empresarios norteamericanos, alemanes, italianos ingleses y franceses, junto con inversionistas privados mexicanos y el gobierno del estado. Y Martín era uno de tantos a quienes aquello les daba mala espina. Algo le hacía presentir un cambio, una era de explotadores y explotados que ya daba sus primeros indicios. [...] Martín presentía que algunos comerciantes se estaban convirtiendo, sin impedimentos de ninguna especie, en los dueños de buena parte de la ciudad. Una mínima intuición le hacía odiar a éstos, que eran miembros de clubes internacionales, como el Rotary y el Lions, además de caballeros de Colón y otras logias, tolerados y beneficiarios de las autoridades municipales, estatales y nacionales que tenían entonces el corazón en Estados Unidos antes que en Toluca...


Saludos.

jueves, 27 de diciembre de 2018

“Roma”: memento burgués



Desde que se dio la aparición de Roma (México, 2018), me emocioné: no sólo obtenía premios y reconocimientos entre la crítica sino, emulando a The Revenant (EUA, 2015) de Alejandro González Iñárritu, y a The Shape of Water (EUA, 2017) de Guillermo del Toro, se enfilaba hacia los Premios Oscar. Luego, las menciones de los especialistas en cine, tanto de México como de los Estados Unidos, me hicieron pensar que, en verdad, me iba a encontrar frente a una obra maestra.

¡Qué grande fue mi desilusión al verla! No sólo es una película lenta y anticuada sino con una profunda ideología burguesa. Desde mi perspectiva, no bastó que incluyera como protagonista a Cleo, una indígena mixteca que se dedica al trabajo doméstico. Le hizo falta un abordaje más crítico a su vida, a su entorno de origen, a los problemas socioeconómicos y políticos que la empujan a migrar a la ciudad, a las redes de apoyo que la ayudan.


























Toda la película está dividida entre el mundo burgués de la familia que le da acogida a Cleo, y entre su vida cotidiana como trabajadora doméstica. A los ojos de los burgueses, por supuesto, resulta “innovador” que Cuarón destine planos completos a las tareas de lavar trastes, lavar ropa o lavar pisos. Pero, para el resto de los espectadores, esto no otorga relevancia argumental o estética alguna. Sólo describe la vida cotidiana de una trabajadora doméstica.





No sabemos, por ejemplo, por qué, cuándo y cómo llegó Cleo a la familia. No sabemos, ni siquiera, el nombre de su localidad de origen. Menos aún conocemos lo mínimo de su familia: si tiene hermanos, hermanas, si aún viven sus dos padres… Desconocemos, por completo, sus condiciones de vida previas. Y frente a este vacío de información, damos por hecho que, en la ciudad, vive mejor.






















Lo mismo sucede con la crítica velada que Cuarón hace a Luis Echeverría Álvarez, Secretario de Gobernación en el régimen del Presidente Gustavo Díaz Ordaz, y candidato a la Presidencia de la República, en 1970, por el Partido Revolucionario Institucional.

Desde el principio de la película, Cuarón nos deja ver la propaganda electoral del candidato. Luego, nos muestra el campo de entrenamiento de “Los Halcones”, un grupo paramilitar a cargo de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés). En uno de los cerros colindantes al campo de futbol donde los paramilitares entrenan, se puede leer “LEA”, las siglas del nombre completo del candidato a la Presidencia de la República.
























Pero no basta con que Cuarón muestre algunos momentos de lo que fue la Matanza del Jueves de Corpus. No basta que revele a “Los Halcones” como asesinos a sueldo, gatilleros del régimen. No basta con que nos muestre a los jóvenes estudiantes del IPN y la UNAM asesinados a mansalva. Sigue siendo una visión burguesa del asunto.

Cuarón debió haber leído a profundidad a Gabriel Retes quien, en su película El bulto (México, 1991), hace una crítica más completa y más profunda no sólo al régimen de Echeverría Álvarez sino a sus cómplices, incluyendo a aquellos activistas devenidos en burócratas.

Ésa, y no Roma, es una película que habría de difundir y promover como parte de “La Cuarta Transformación”.

No debemos olvidar que el verdadero arte confronta, molesta, hiere; sacude las entrañas del espectador porque le muestra una realidad muy diferente a la suya.


























En este caso, Roma se convierte en un memento, en un recuerdo sutil y refinado, del México burgués en el que Cuarón creció. No hay confrontación, no hay crítica social alguna. Sólo es un reflejo de las condiciones sociales y políticas de aquella época.

Cuarón perdió la oportunidad de desenmascarar a un régimen político que, durante décadas, hizo enorme daño a México. No sólo por la represión sistemática del estado en contra de sus disidentes y opositores, sino por la enorme corrupción que se instauró desde la burocracia.

Quizás, los defensores de la cinta opinen que Roma es una película contada desde la óptica de un niño, desde sus recuerdos infantiles. Entonces, harían valer la opinión de Alejandro Jodorowsky quien, de mucho tiempo atrás, ha alertado sobre la infantilización del cine comercial, en especial del proveniente de Hollywood.

Los que pagamos Netflix, mes a mes, no somos niños. Hagamos cine para adultos.


Saludos.


[También publicado en Los cínicos.]

sábado, 9 de octubre de 2010

José Revueltas, un escritor de izquierda ^-^



José Revueltas es un escritor, poeta, ensayista y guionista mexicano, fundador del Partido Popular Socialista, que fue encarcelado por los diversos regímenes priístas desde que él tenía apenas 15 años de edad, sólo por su militancia y sus ideas políticas.

Desde la cárcel, creó dos de sus más grandes obras: Los muros de agua (1941, escrita en Las Islas Marias) y El apando (1969, escrita en Lecumberri).

Además, en su obra ensayística, denunció la manipulación maniquea que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) hacía de las organizaciones obreras y campesinas, especialmente en su Ensayo sobre un proletariado sin cabeza:

Desde los ’30, sólo los trotskistas osaron cuestionar la dominación del PRI sobre las organizaciones obreras, cuando la mayoría de la izquierda acomodaba su análisis para que cuadrasen con el carácter supuestamente “progresista” de la burguesía nacional propugnando la estrategia de presionar a ésta para que fuese hasta el final en la “revolución democrático-burguesa inconclusa”.

Es en ese contexto que Revueltas definió que el problema fundamental era la falta de independencia política del proletariado respecto a los gobiernos de la burguesía nacional y la enajenación de su conciencia. Su análisis es clave para comprender los mecanismos en que se basó la estabilidad de la dominación burguesa durante décadas en México, y planteó las vías por las que la burguesía enajenó y transformó al proletariado en “una clase sin cabeza”.

Aportes para una lectura crítica de “Ensayo sobre un proletariado sin cabeza”, de José Revueltas.


En mi adolescencia, conocí la obra de José Revueltas de la mano de mi maestra América Luna Martínez, quien a su vez conoció a José Revueltas en persona. Sin embargo, conceptos como "marxismo", "troskismo" o "leninismo" no eran comprendidos del todo. Menos aún, el concepto de "burguesía", debo de admitirlo.

No fue sino hasta que realicé una lectura crítica de su cuento "La palabra sagrada", historia que desenmascara la hipocresía burguesa respecto al sexo adolescente, cuando comprendí, por fin, por qué los valores del sistema capitalista-burgués se contraponían de manera evidente con la libertad sexual que proclamaban los militantes de izquierda.

Alicia, personaje central de dicha historia, es una adolescente precoz que asiste a una escuela privada, lugar en donde, decide mantener relaciones sexuales con su novio. Descubierta en el desván de la escuela, por uno de sus maestros, decide mentir y acusar a su profesor de violación, para seguir manteniendo la careta de "niña" frente a los ojos de sus padres.



El final de la historia, completamente perturbador, deja en evidencia hasta qué grado una mujer burguesa joven puede mentir, más que para salvaguardar su integridad física y moral, para tratar de mantener las apariencias.

Desde aquellos días, me molestan las personas que mienten respecto a su vida sexual: no es una cuestión de "intimidad" es una cuestión de "hipocresía", completamente burguesa, por cierto.

Pd. Gracias a Dios, José Revueltas NUNCA fue a nominado a los premios Nobel. ^-^


Saludos.