El día de ayer, desde su cuenta de FaceBook, el artista gráfico Jon Bogdanove compartió la ilustración que se muestra más arriba: Superman salvando a los niños atrapados entre los restos del edificio administrativo del Colegio "Enrique Rébsamen".
Mientras que algunos internautas se ofendían por la niña disfrazada de "Frida Sofía" (una niña que, por cierto, nunca existió), al menos en mi red social, nadie se sintió molesto por ver cómo un personaje ficticio (símbolo del imperialismo estadounidense) tomaba el lugar de los ciudadanos que ayudaron en las labores de rescates del sismo ocurrido el 19 de septiembre.
Por otra parte, los medios que criticaron la osadía de los padres de la niña disfrazada de "Frida Sofía" no hicieron comentario alguno sobre la intervención (¿participación?) ficticia de Superman en las labores de rescate del Colegio "Enrique Rébsamen".
Desde mi formación, y con todas mis lecturas académicas, el caso de la ilustración de Bogdanove me parece un claro ejemplo de cómo la mayor parte de los mexicanos aceptan (sin oponer resistencia) los discursos imperialistas provenientes de los Estados Unidos de América; y de cómo, a su vez, los gringos aceptan este imaginario como algo normal y natural.
Pareciera que los gringos se han otorgado el derecho de intervenir (y modificar con sus productos visuales comerciales) los imaginarios de las sociedades sometidas (económica y militarmente) a ellos.
En otras generaciones, ya habría reflexiones profundas y agudas sobre este aspecto. Pero, tal como he escrito en "Rito de Paso", las mejores mentes de mi generación han sido absorbidas por el sistema burgués.
Hace algunos días, el Colectivo Sacatrapos (conformado por los moneros Alarcón, Kabeza, Magú, Rictus, Sirako y Tacho) intervino algunos pedazos de escombro frente a las oficinas de la Delegación Benito Juárez (gobernada por el PAN) en señal de protesta por la corrupción e impunidad que, al día de hoy, existe entre las inmobiliarias involucradas en los derrumbes ocurridos en el pasado sismo del 19 de septiembre.
Tal como afirman los moneros, los dueños de las inmobiliarias que construyeron los edificios que se vinieron abajo con el sismo deben de ser castigadas por el delito de homicidio culposo, además de ser investigadas por la presunta corrupción detrás de la obtención de permisos y dictámenes técnicos necesarios para sus desarrollos.
¿Hasta cuándo seguirá protegiendo a estos asesinos el Jefe de Gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Mancera?
Pese a la falta de listas, las fisuras y cuarteaduras empiezan a arrojar nombres de constructoras. Se trata de empresas que fueron beneficiarias del cambio sistemático de la legislación que se impulsó a partir de 2000, cuando tomó posesión como Jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador, y dio lugar al llamado boom inmobiliario en la Ciudad de México. Hoy, están señaladas de construir o comercializar edificios que se derrumbaron o resultaron afectados.
Son Dekah y Desarrolladora Vertical Homes vinculadas a Simón Neumann Ladenzon, ex Secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), y que estuvieron tras la venta de los departamentos de Insurgentes 1260; Canada Building Systems a cargo del edificio de Emiliano Zapata 56 y Baha Inmobiliaria que remodeló y vendió en Tepic 40, pero que no cuenta con página web institucional.
En estos momentos [Baha Inmobiliaria] construye un complejo de departamentos de lujo en Toluca, bautizado como El Molino. [Cuyos departamentitos se ofrecen hasta en 5 millones de pesos.]
Al respecto, cabe aclarar que "El Molino" a.k.a. "Paseo El Molino" ha registrado varios incidentes a lo largo de su construcción (que aún no termina):
El sismo de 7.1 grados del martes 19 de septiembre, no sólo ha expuesto daños; también algunos nombres de hombres que fueron impulsores del auge de la construcción y que hoy tienen responsabilidades en el desastre.
Por ejemplo, Felipe de Jesús Gutiérrez, Secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) de la Ciudad de México, fue quien en 2008 como Director General de Desarrollo Urbano en la Administración de Marcelo Ebrard Casaubón (2006-2012) autorizó la construcción de 50 niveles de altura en zonas industriales, lo que benefició a algunas constructoras.
Y está Simón Neuman Ladenzon quien fue empresario inmobiliario y luego, titular de la Seduvi. Una vez que dejó el cargo público, volvió a ser empresario del sector más pujante de la capital del país. Estuvo en el cargo de 2012 a 2014, pese a constantes señalamientos de conflicto de intereses.
Tal como el PAN-DF lo denunció en su momento:
Simón Neumann Ladenzon fue nombrado en 2012 como Secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) por Miguel Ángel Mancera Espinosa. Pocas horas antes de asumir, dejó su cargo como Presidente del Consejo Directivo del Centro Deportivo Israelita y también el de la directiva de Dekah Inmobiliaria, empresa que ayudó a fundar en 2003, al lado de su socio, Fausto Ernesto Galván Escobar.
Desde entonces, las agrupaciones Organiza, Espejo de Polanco, Ecomunidades y La Voz de Polanco pidieron su renuncia al acusar conflicto de intereses, pero Neumann Ledenzon se mantuvo en el cargo hasta 2014.
Pero, ya sin Neuman, a los ciudadanos de la CDMX no les hicieron caso:
En la Ciudad de México, sólo de mayo de 2015 a junio de 2016, el Instituto de Verificación Administrativa (Invea) recibió 2 mil 847 quejas, de las que la mayoría –1,923– fue por las afectaciones que había dejado el desarrollo urbano y los cambios en la Ley que regía el uso de suelo.
Del conjunto de denuncias, 978 fueron desechadas debido a que la autoridad no encontró elementos para proseguir con la investigación. En otras palabras, casi mil familias que reclaman los daños ocasionados por las nuevas construcciones, en el llamado boom inmobiliario, se quedaron sin atención; esto es un 50.8 por ciento del total, de acuerdo con una solicitud de información realizada por la Unidad de Datos de SinEmbargo mediante el InfoDF al Invea.
Y, mientras tanto, Miguel Ángel Mancera Espinosa, Jefe de Gobierno de la CDMX, guarda silencio. Por algo será.
La SEDUVI (Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda) es una dependencia que "tiene a su cargo el diseño, coordinación, reordenación, promoción inmobiliaria, y aplicación de la política urbana de la Ciudad de México." Fue creada en la administración de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, pero desde tiempos de Rosario Robles, y sobre todo en la administración de Miguel Ángel Mancera, se ha encargado de "dar luz verde" a las constructoras inmobiliarias para crear jugozos negocios al amparo del poder público.
Tal es el caso del Residencial San José, ubicado en Eje 7-A Sur (General Emiliano Zapata) No. 56, cuyos departamentitos costaban hasta 3.5 millones de pesos, pero que no soportaron el rigor del sismo pasado:
No es un secreto que en la administración de Miguel Ángel Mancera, las constructoras han hecho su agosto vendiendo departamentitos de dos o tres recámaras hasta en 4 millones de pesos (dependiendo la zona). Tampoco es un secreto que los jefes delegacionales (con la honrosa excepción de Xóchitl Gálvez, Delegada en Miguel Hidalgo) han hecho caso omiso de dichas construcciones.
Hasta el momento, el Jede delegacional en Benito Juárez, Christian Von Roehrich De La Isla, no se ha pronunciado sobre el desastre inmobiliario del Residencial San José.
En el caso del Colegio Enrique Rébsamen, también es evidente una negligencia cómplice de la Delegación, la SEDUVI y la la Secretaría de Educación Pública. Al respecto, una usuaria de FB comentó:
Hasta el momento, ni Aurelio Nuño Mayer, Secretario de Educación Pública, ni Mauricio Rodríguez Alonso, Secretario de Educación de la CDMX, han salido a realizar una declaración sobre el tema.
Por eso mismo, a los tres niveles de gobierno les URGE DEMOLER, antes de que puedan documentarse las negligencias estructurales y arquitectónicas de las inmobiliarias asesinas que pueden quedar impunes.
Cuando estudié periodismo y revisé lo que se había escrito del terremoto del 85, me llamó la atención un hueco: apenas había reportajes sobre las sanciones que habían recibido los empresarios que levantaron edificios de porquería; apenas había textos sobre los castigos impuestos a los funcionarios que lo permitieron. La razón era simple: nunca hubo tales castigos, nunca existieron dichas sanciones.
Pero entonces como hoy existen responsables que tienen nombre y apellido, protectores y cómplices, intereses y fortunas. ¿Quiénes dieron los permisos de construcción? ¿Quién no hizo su trabajo? ¿Por qué se cayeron escuelas, supermercados y edificios de departamentos si por norma deben tener mucha mayor resistencia a los sismos? ¿Por qué se cayó un puente en el Tecnológico de Monterrey, si esa universidad está especializada en la formación de ingenieros?
Después de la matanza de los normalistas de Ayotzinapa, se acuñó la frase: "Pasemos de la indignación a la digna acción". En el caso del #SismoCDMX, tenemos que hacer lo mismo.