viernes, 4 de abril de 2014

@ Revista Marabunta Año 1 No. 1


http://revistamarabunta.com/2014/03/ser-un-escritor/

El día de hoy, tal como anuncié en mi FaceBook, me di cuenta que mi texto titulado "Cómo ser un escritor mediocre" ya tenía un par de semanas publicado en la Revista Marabunta.

El texto nació a partir de mis constantes interacciones (virtuales) con los administradores de la página de FaceBook "Memes Literarios", en especial, con "Sid" (como Sid Vicious, el vocalista de Sex Pistols) y "Mifune" (como Mifune Toshiro, el actor japonés de "Rashomon" y otras películas de Kurosawa Akira) quienes prodigaban desprecio constante por el escritor de origen brasileño Paulo Coelho, pero, a la vez, se escudaban debajo de un nickname para presentar sus textos en Internet.

En alguno de los constantes debates acaecidos en los post de "Memes Literarios", yo puse el dedo en la llaga:

Hay personas que escribimos de manera fea y mediocre (peor aún que Paulo Coelho) pero, por lo menos, no nos ocultamos debajo de una identidad ficticia y prefabricada para interactuar en una red ya de por sí ficticia y prefabricada.

Al ser un "troll" (más o menos) reconocido por los usuarios de redes sociales, esperaba que los administradores de "Memes Literarios" o sus seguidores me atacaran por lo expuesto en mis comentarios. Para mi sorpresa, varios usuarios estuvieron de acuerdo conmigo, y se inició un debate sobre lo difícil que es para un escritor novato acceder a espacios de expresión y de publicación.

Un tanto pasmado, me di cuenta que los numerosos nickname con los que aparecían los usuarios de "Memes Literarios" no eran parapetos ni caretas que ocultaran discursos mediocres o acartonados, sino identidades propias de mundos ficticios sumamente ricos y complejos, actualmente en construcción, sin el espacio o los recursos suficientes para consolidarse.

También, me di cuenta que el oficio de atraer lectores al texto no es sencillo. Todos podemos escribir en blogs o en redes sociales. Que lo escrito sea llamativo para alguien es lo que marca la diferencia entre lo "común" y lo "especial", entre lo "aburrido" y lo "interesante".

Con todas estas ideas en la cabeza, y frente a la convocatoria del primer número de la Revista Marabunta, quise dedicarles unas palabras a toda la comunidad virtual de "Memes Literarios", hacerlos relexionar sobre su odio patológico a Paulo Coelho, e invitarlos a reconocer nuestra mediocridad textual y personal. Ese fue el origen de mi texto.

Sin embargo, una vez que mi (de)formación académica comenzó a perfilar que el texto seguiría el formato de una lista, decidí que sería más divertido escribir una receta. Karina, mi novia, estuvo de acuerdo conmigo. Y fue así que nacieron los "pasos para convertirte en un escritor mediocre":

1. Lee más de lo que escribes.
Una enseñanza de mi maestro Roberto Fernández Iglesias.

2. Da a leer tus textos a tus amigos.
Una enseñanza de mis amigos y compañeros egresados del Centro de Estudios de Asia y África, de El Colegio de México, y la Facultad de Humanidades de la UAEMex.

3. Da a leer tus textos a otros escritores.
Una enseñanza de los colegas y compañeros reunidos al interior del Centro Toluqueño de Escritores.

4. Matricúlate en talleres literarios, facultades de letras o escuelas de escritores.
Una enseñanza de mi propia trayectoria personal.

5. Trata de imitar a “los grandes”.
Una enseñanza del sistema literario actual.

6. Paga por publicar tus textos.
Una enseñanza del sistema capitalista global contemporáneo.

Esbozados los puntos que yo considero relacionados directamente con la mediocridad textual y personal, me di a la tarea de explicar cada uno de mis puntos de vista (con resultados mediocres) en el texto que se publicó en Marabunta.

Agradezco a los editores de esta nueva revista, y agradezco también por el espacio (y por el proceso de aprendizaje) a los compas de "Memes Literarios".


Un abrazo.

lunes, 10 de marzo de 2014

A tres años del desastre nuclear de Fukushima


http://en.wikipedia.org/wiki/Timeline_of_the_Fukushima_Daiichi_nuclear_disaster

El próximo martes 11 de marzo, se conmemora el tercer aniversario de la catástrofe nuclear de Fukushima, accidente ocasionado por el impacto de un tsunami de más de 38 metros de altura sobre las instalaciones del Complejo I de la central nuclear del mismo nombre, administrada por la empresa privada TEPCO (Tokyo Electric Power Company), que provocó la fusión de tres de sus cuatro reactores y el incendio del reactor restante.



El incidente nuclear que, en un inicio, tanto los burócratas del gobierno japonés como los directivos de TEPCO trataron de minimizar, se convirtió en el peor accidente de su tipo en la historia, aún sobre Chernobyl, y significó para más de 300 mil personas, la reubicación permanente lejos de la zona de exclusión, así como un cambio completo en su vida cotidiana; mientras que, para cientos más, la prolongada exposición a la radiactividad les trajo problemas de salud, e incluso, cáncer, tal como lo ha retratado el documental A2-B-C de Ian Thomas Ash.



Tres años después del cataclismo, poco se sabe sobre las condiciones de vida de los habitantes de Fukushima, así como de su condiciones económicas, médicas y anímicas. Esto es en parte porque, desde el gobierno japonés, se ha establecido una política de control de la información relacionada con los niveles de radioactividad presentes tanto en el agua como en la atmósfera, así como sus posibles consecuencias negativas para la salud de los habitantes del archipiélago. Tal situación se ha asentuado después de la aprobación de la polémica Ley para la protección de secretos de estado, en noviembre de 2013.



Ahora, cualquier periodista, nacional o extranjero, que comprometa los intereses del gobierno japonés al revelar información sobre el desastre nuclear de Fukushima, o sobre las consecuencias negativas de la radioactividad para la población de Japón, podría enfrentar hasta 10 años de cárcel.



Esta nueva ley impide a personalidades del mundo científico como Kaku Michio o Helen Caldicott despotricar en contra del gobierno japonés, desenmascarar las mentiras de los políticos nipones, e incluso, llevar a los responsables de la tragedia nuclear de Fukushima a las instancias internacionales correspondientes, para así, demandar los castigos penales y las indemnizaciones que corresponden.



Frente a este escenario, acciones de resistencia como las emprendidas por el artista urbano 281 Anti Nuke siguen siendo sumamente relevantes, sobre todo, en vísperas de que la capital de Japón albergue la organización de los juegos olímpicos de Tokyo 2020.



En una sociedad tan controlada y anestesiada como la japonesa contemporánea, las acciones de resistencia son indispensables para escapar a los discursos de las maquinarias propagandísticas corporativas y gubernamentales.


Saludos.