jueves, 30 de junio de 2016

"Yo soy populista": Barack Obama a EPN



El día de hoy, Enrique Peña Nieto sufrió un nuevo descalabro político, al ser interpelado por Barack Obama, el Presidente de los Estados Unidos de América, quien asumió una postura de defensa hacia los líderes políticos que han sido tachados de "populistas", en específico, Bernie Sanders, el precandidato demócrata a la Presidencia de EE.UU.



A Peña, el tiro le salió por la culata porque, empecinado en criticar a Andrés Manuel López Obrador, olvidó que AMLO no es el único activista político que ha prometido combatir los monopolios de los mass media, aumentar los salarios de la clase trabajadora, incrementar los impuestos a los ricos, y combatir los crímenes de las corporaciones.



Si se comparan las agendas y los discursos políticos de AMLO y de Sanders, se encontrarán numerosas coincidencias. Sobre todo, en lo que a salarios mínimos e impuestos a las corporaciones se refiere.



Por supuesto, un aspecto más que desconoce EPN (y su equipo), es que, de tiempo atrás, Obama y Sanders comparten un ideario y una agenda política. De hecho, tal como se aprecia en el video, Sanders dio su apoyo a Obama, en el año 2006, para competir por la candidatura demócrata a la Presidencia de EE.UU.



Por todo ello, Obama defendió al populismo (y con ello, a Bernie Sanders). Mientras que Peña se quedó pasmado, como el pendejo que es.



¿Hasta cuándo tendremos que seguir soportando a EPN los mexicanos?


Saludos.

viernes, 24 de junio de 2016

El #BREXIT, una llamada de atención para la UE



En vísperas de la votación del referendum sobre si Gran Bretaña debía seguir formando parte de la Unión Europea (o no), encontré el documental Brexit: The Movie, escrito y dirigido por Martin Durkin, en el cual se exponen algunas de las razones por las que, según su realizador, los ciudadanos británicos debían de votar por la salida de su país de la EU.

Los argumentos vertidos en este documental me parecieron sumamente convincentes. Sobre todo, aquellos relacionados con el sistema político que rige la EU, en especial, la forma en que se ha constituído y opera la Comisión Europea.



Estas instituciones, que anulan la soberanía de los países miembros de la UE, tienen, además, un rasgo predominantemente anti-democrático, ya que los miembros de la Comisión y del Consejo europeos no son elegidos por los ciudadanos, sino por sus pares políticos. La Wikipedia refiere de qué manera se da este proceso de "elección":

Los miembros de la Comisión son designados y nombrados conforme a distintos procedimientos, en función de la responsabilidad que ocupen en el seno del Colegio. Así se diferencian tres comisarios cuyo caso presenta notables especificidades dentro del proceso de nombramiento:

1) el Presidente de la Comisión, que es elegido directamente por mayoría absoluta del Parlamento Europeo, previa propuesta del Consejo Europeo formulada por mayoría cualificada, tras la exposición de su programa ante la Cámara y después de un debate de investidura;

2) el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, que es nombrado por el Consejo Europeo, de acuerdo con el Presidente de la Comisión, sin perjuicio del requisito de audiencia ante la comisión parlamentaria correspondiente y del posterior nombramiento conjunto del Colegio, que deberá cumplimentar para asumir plenamente sus funciones como Vicepresidente de la Comisión;

3) los demás Vicepresidentes, que son nombrados como tal a voluntad por el Presidente de la Comisión de entre sus miembros.

Eso quiere decir que, para ser Comisario Europeo, o se tiene apoyo político en el Parlamento o se tiene buena relación con el Presidente de la Comisión Europea (elegido, a su vez, por el Parlamento). No existe votación directa ni proporcional, ni entre los representantes de los países que conforman la UE ni entre sus ciudadanos.



Este tipo de expresiones llevaron, incluso, a algunos columnistas a defender a la EU, esgrimiendo que aunque la Unión tiene fallas en su integración y su forma de trabajo, no se puede dejar en manos de inexpertos ciertas tomas de decisiones.



Lo cierto es que, desde algunos años atrás, los ciudadanos europeos, decepcionados por el papel de la UE frente a las crisis económicas de España y de Grecia, han subrayado que el proyecto de una Europa integrada, fraternal, éxitosa en lo económico, y que velara por el desarrollo de sus pueblos y los derechos humanos de sus agremiados, se ha ido al caño.



Tal como ha mostrado el documental The Brussels Business, actualmente, la UE se encuentra controlada por diversos grupos de intereses que ejercen presión sobre los políticos que toman las decisiones. Algunos de ellos, por supuesto, solo velan por los intereses económicos de las corporaciones de Europa. Esas mismas corporaciones que han penetrado, en los últimos años, los mercados latinoamericanos.



Ahora que el pueblo británico ha votado por la salida de su país de la Unión Europea, es tiempo de que los políticos que quedan en dicho organismo revisen hasta qué grado el neoliberalismo seguirá siendo la doctrina económica a seguir al interior de su Unión, y qué otros modelos económicos podrán implementar para garantizar el desarrollo de sus pueblos y de sus habitantes.


Saludos.

miércoles, 1 de junio de 2016

"Japoneses en Acapulco"



El día de ayer, descubrí con agrado que la revista Letralia aceptó publicar mi texto titulado "Japoneses en Acapulco", el cual narra las aventuras de Mamiko y Kumiko, "estudiantes de una famosa universidad de Tokio", quienes llegan a la capital turístico-cultural del Estado de Guerrero para participar en la muestra "Fe de otro mundo", realizada en conmemoración del 400º aniversario del arribo del Hasekura Tsunenaga.



Hasekura, tal como lo explico en el texto, fue el primer japonés en visitar Nueva España, en convertirse al catolicismo, y en visitar Roma, Italia.

El 28 de octubre de 1613, Tsunenaga Hasekura zarpó de Sendai, una ciudad al noreste de Japón, a bordo del San Juan Bautista, bajo las órdenes de Masamune Date, gobernante de la región de Tōhoku, con 180 hombres a su mando. El samurái buscaba llegar a Roma, a través de la Nueva España, para establecer relaciones político-comerciales con la curia romana.

Después de tres meses de navegación, con una escala breve en California, Hasekura y sus hombres anclaron en la Bahía de Acapulco. Allí esperaron un par de meses a que las autoridades del Virreinato les otorgaran permiso para desembarcar, y para transitar, por tierra, hasta la Ciudad de México. Mientras tanto, negociaron con los lugareños algunos objetos japoneses nunca antes vistos: biombos (en japonés, byōbu), catanas (en japonés, katana), y huaraches (en japonés, waraji).

A diferencia de otros japoneses que habían visitado con anterioridad la Ciudad de México, los hombres de Hasekura eran creyentes católicos, y varios de ellos pidieron ser bautizados antes de partir a Europa. Hasekura no quiso formar parte de la ceremonia ya que deseaba ser bautizado en Roma. Sin embargo, en España, mientras esperaba la autorización para poder visitar la Santa Sede, Hasekura decidió dar una muestra de su fe, y asumir el sacramento católico, poniéndose como nombre Felipe Francisco, en lugar de Tsunenaga.

En Roma, Hasekura se entrevistó con el papa Paulo V, a quien le ofreció extender la práctica de la religión católica en Japón a cambio de un tratado comercial con la Nueva España. El Papa accedió al envío de misioneros al país del sol naciente, pero rechazó firmar cualquier acuerdo comercial con él. Le delegó la responsabilidad de acordar un tratado de esa índole al rey Felipe III de España.

Sin embargo, de manera fatídica, mientras Hasekura estaba en Roma, en Japón el nuevo shogun Ieyasu Tokugawa promulgaba las primeras leyes que prohibían la práctica del cristianismo. A la postre, todos los religiosos extranjeros fueron expulsados del territorio japonés, y los practicantes locales que se rehusaron a obedecer, como los católicos de Shimabara, fueron aniquilados.

Las ordenanzas que Tokugawa promulgó, en 1613, son conocidas como 「排吉支丹文」 Hai-shitan-bun, mismas que fueron mejoradas y promulgadas, en 1614, bajo el nombre de 「排吉利支丹文」 Hai-kirishitan-bun. 「利支丹文」 Kirishitan fue el nombre que se les dio a los primeros practicantes católicos de Japón.

Para Mami, "quien había cursado su educación inicial en un colegio católico", este pedazo de historia le parecía fascinante, por eso, acepta la invitación de Kumi, su amiga y compañera, para presentar junto con ella un proyecto para la muestra "Fe de otro mundo", y poder viajar a México. Mientras que Mami realiza la investigación y el desarrollo del proyecto, Kumi solo piensa en "comer tacos, tomar cerveza, beber tequila". Ninguna de las dos, en el transcurso de la historia, se da tiempo para visitar la "Plaza Japón", ubicada en la Costera de Acapulco.



En dicho espacio, por supuesto, se encuentra la estatua de Hasekura Tsunenaga, donada por la Embajada de Japón en México al pueblo de Acapulco, en una época en la cual la demanda de los políticos japoneses era la limpieza de las playas de la bahía, y no la narcoviolencia que impera actualmente en la ciudad guerrerense.



El otro espacio físico (real) que aparece en mi cuento es el Centro cultural Acapulco, lugar donde (de manera ficticia), en una de sus salas de exhibición, se desarrolla la muestra "Fe de otro mundo", y hasta donde llegan los manifestantes violentos que protestan en las calles.

Sin duda, "Japoneses en Acapulco" ha sido el texto más largo que he publicado al día de hoy. Quienes ya han leído Moratoria, sabrán que mi libro se encuentra compuesto por textos pequeños, que no rebasan las tres cuartillas. "Japoneses en Acapulco", en cambio, se conforma por casi diez. Su redacción comenzó el año pasado (2015) y es el intento de escribir algo que pudiera unificar mi experiencia de residir en Guerrero con la cultura japonesa que he vivido, tanto en Japón como en México. El texto se presentó al V Premio Nacional de Cuento "Acapulco en su Tinta" 2015 pero no fue seleccionado.

Muchas gracias al equipo de Letralia por publicar mi texto.


Saludos.