martes, 8 de diciembre de 2015

大塚英志「見えない文化革命」 La "revolución cultural invisible" de Ōtsuka Eiji





El maratón académico que significó la realización del Ciclo de conferencias "Cultura Popular Contemporánea Japonesa: Un encuentro con México a través del manga y la cultura otaku" a cargo del Dr. Ōtsuka Eiji nos dejó a todos los participantes diversas y muy importantes lecciones que aprender. La más importante de ellas, pienso, fue el abordar la cultura otaku desde una óptica socio-política que vaya más allá de enumerar las producciones de anime-manga-kaijuu que consolidaron el imaginario colectivo de los otaku de la década de 1980.

Para Ōtsuka, el nacimiento de la cultura otaku japonesa puede ser equiparable a la revolución cultural china: un movimiento que busca romper con los valores tradicionales de la cultura establecida así como con sus jerarquías.

Tal como reportó mi amigo Héctor C. Belmont, Ōtsuka-sensei identifica tres generaciones de japoneses que permitieron la conformación de la cultura otaku:
Dankai Sedai (団塊 世代) Japoneses nacidos entre 1945-1950
Otaku Sedai (おたく世代) Japoneses nacidos entre 1956-1960
Junior Dankai (ジュニア 団塊) Japoneses nacidos entre 1970-1980

La base de estás tres generaciones, sería la influencia de la personalidad y de la obra de Osamu Tezuka (手塚 治虫) que permitió una "revolución cultural invisible". Los Otaku rompieron con las normas jerárquicas y de apreciación estética del Japón de su época, y tal cómo Otsuka reveló, muchos estudiantes universitarios, al egresar, prefirieron trabajar en librerías o en publicaciones relacionadas con el mundo del manga.

Los Otaku buscaban retomar los ideales revolucionarios socialistas y realizar una revolución cultural en la cual se desmoronó la línea entre arte y subcultura, y la de literatura y manga. Pero, ellos crearon una serie de publicaciones (同人 Dojin) de ellos y para ellos, sin esperar que esto creciera de la forma en que lo hizo a través del tiempo.

Las relaciones establecidas (tanto de maestro-alumno como de creador-consumidor) entre los miembros de estas generaciones posibilitaron el boom de la cultura otaku japonesa a finales de la década de 1980, así como su popularización fuera del territorio nipón a lo largo de la década de 1990.



En este sentido, para Ōtsuka los tres cabecillas de la "revolución cultural invisible" son:
1) Yoshikazu Yasuhiko 安彦良和, heredero intelectual de Osamu Tezuka (con quien trabajó en Mushi Production), guionista de Uchū Senkan Yamato y creador de personajes de Kidō Senshi Gandamu;

2) Toshio Suzuki 鈴木敏夫, productor y director del Studio Ghibli, quien posibilitó la culminación de las obras más importantes no solo de Hayao Miyazaki e Isao Takahata, sino también de Hideaki Anno;

3) Yoshiyuki Tomino 富野由悠季, creador, escritor, dibujante y director de la saga Kidō Senshi Gandamu, entre otras series de animación.

Estos tres creadores fueron los pioneros de la industria que posibilitó el nacimiento de la cultura otaku. A su vez, tal como reveló Ōtsuka, los tres fueron miembros de los movimientos de izquierda (zenkyoto 全共闘) que se gestaron, al igual que en México, Francia y Estados Unidos, a partir de 1968. Así, Ōtsuka recomienda analizar, desde una perspectiva ideológica, los mensajes presentes en las obras de estos hombres, para poder entender mejor por qué las series de anime se convertieron en un objeto de consumo tan popular en la década de 1980.



Finalmente, los creadores de la generación Dankai se consideran como parte de una "generación derrotada", por lo menos, políticamente hablando. Después de haber sido aplastados por la policía y el gobierno, los ex-miembros de la izquierda japonesa se refugiaron en el anime y el manga, lugares donde dieron rienda suelta a sus narrativas, como una forma de escapar a la realidad socio-política. Con ese espíritu, los líderes de "la revolución invisible" crearon nuevos relatos llenos de deseo y fantasía, en los que algunos individuos (como el célebre Tsutomu Miyasaki 宮崎勤) encontraron su propia realidad. Todo esto entre los límites de la razón y la locura. Sin duda, un tópico para reflexionar.


Saludos.

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