miércoles, 22 de enero de 2014

"Áspid". Eduardo Osorio.


http://www.uaemex.mx/plin/colmena/Colmena_80/Pliego_de_poesia/Pliego_80.pdf

En 1998, Eduardo Osorio publicó su poemario "Áspid", en el número 19, julio-septiembre, de la revista La Colmena. Hasta ese momento, con apenas algunos meses de conocernos, desconocía por completo que el Maestro Osorio también escribía en verso. "Claro que sí", me dijo un tanto sarcástico, "publiqué Bromas para mi padre, que según mis cuates, es de lo mejor que tengo". En ese momento, no podía entender cómo "un libro de bromas" podía ser considerado "poesía". Neofito en el mundo de las letras, preferí guardar silencio. Solo era un estudiante de Bachillerato que amaba escribir versillos cursis en sus libretas. Apenas, un par de meses atrás, me había matriculado en el Taller de narrativa del Centro Toluqueño de Escritores, a invitación explícita de Osorio, y lentamente, descubría la complejidad de aquello llamado, en verdad, "literatura".

Una tarde, después del Taller, el Maestro Osorio me compartió su poemario, mientras degustábamos bebidas calientes en el café Biarritz:



Casi salto de terror al leer yuxtapuestas (en mi mente) las palabras "serpiente" y "falda". Me gustaban las faldas, sobre todo las de los uniformes de las niñas de secundaria. Odiaba a las serpientes. Les tenía pánico (aún a las no-venenosas). La idea de que una serpiente se deslizara furtiva por debajo de una falda me parecía, a la vez, terrible y delicioso. Tal reacción llamó la atención del Maestro Osorio que me dijo con una mueca parecida a una sonrisa: "¿qué le parece?, Maestro"

No supe qué contestar. Por primera vez, frente a un texto, omití expresar mi opinión (y desnudar mis fobias y mis filias, [que en el inconsciente, se funden, son lo mismo]), y me limité a balbucear para no parecer estúpido: "me parece muy bueno, Maestro", con una sonrisa defensiva.

Años después, recuerdo a ese niño taimado y tímido (que es protagonista de dos o tres de mis textos que han devenido en novelas), y en el espejo que da la adolescencia, me doy cuenta de que he cambiado demasiado, pero aún persiste, en mí, ese gusto íntimo por aquel conjunto de poemas.



"¡Oh! 'Niño' también puede ser adjetivo", pensaba el bachiller que aún no había leído Muerte sin fin de José Gorostiza. "'Saudade' debe ser algún tipo de serpiente", intuía. Ahora, sé que es una palabra portuguesa que hace referencia a la soledad nostálgica propia de la adolescencia.



Pensé en mi madre: compañera de oficina del Maestro Osorio, en aquellos años, en el CIEAP: Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población, de la UAEMex.



Y si Osorio fuera como esos poetas improvisados que ganan becas y publican libros insufribles con el dinero de nuestros impuestos, hubiera utilizado ese verso como inicio de varios de sus poemas. "La serpiente, no lo sabes, es tu sombra", lo leí en aquel entonces. De la misma manera, lo sigo leyendo hasta este día.



Y, de repente, justo cuando comenzaba a disfrutar de la musicalidad de cada verso, me hallé frente al primer híbrido literario que leería en mi vida:



¿Qué era eso? ¿Un cuento? ¿Un poema? ¿Una mezcla extraña de ambos? Me desconcerté por completo. La temática me era familiar: la historia de una niña que "deja de ser vírgen" por montar en bicicleta (al golpearse la zona genital con el asiento). Pero, ¿cómo era posible que un texto narrativo apareciera, de pronto, en un poemario? ¿Era correcto mezclar y confundir los géneros? De pronto, me daba cuenta que la obra del Maestro Osorio se convertía en algo sumamente experimental. (Y ese estilo me gustaba.)

Años después, cuando me tocó publicar (a mí) en La Colmena, lo hice con un texto (poético) que, hasta el día de hoy, algunos lectores creen que es "un cuento": "El viaje del Eros al Logos". Sin duda, al recordar mi primera lectura de "Áspid", ubico perfectamente, las influencias que el Maestro Osorio dejó en mí.

Celebro la re-edición de aquel poemario en el actual número 80, octubre-diciembre de 2013, de la revista La Colmena. Pero celebro, aún más, que la UAEMex halla logrado compartir (vía impresa, vía web) el trabajo poético de uno de mis Maestros más queridos.


Saludos.

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